Por Gerardo Reynoso (La Opinión)
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Hay un viejo adagio en la política que afirma un hecho que se presenta actualmente en el Estado: Cuando el nivel de soberbia supera los límites soportables, hace que ella o él involucrados en la política, se conviertan en un problema a eliminar.
Este hecho no es menor. Tiene muchas secuelas y genera reacciones en cadena. Y dentro del Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, se busca ya un reemplazo de facto para la actual dirigente estatal.
Lo anterior se debe a la falta de capacidad política y también a la inexperiencia presentada un día sí y el otro también por Johana Acosta, la cual ha originado que los cuestionamientos de separarla de manera no oficial del cargo, cada vez sean más y llenos de argumentos concretos que llevaría a una decisión de tal impacto.
Todo esto debido a que la dirigente del partido en el poder, genera más contras que hechos positivos para un organismo que busca mantenerse en la cúspide política, en momentos donde los errores cometidos desde la dirigencia comienzan a costar muy caros.
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Qué sabemos
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Desde hace un mes Johana Acosta Conrado fue advertida y alertada: “si no mejoras y ayudas más, vamos a tener que poner a alguien que si lo haga”, le dijeron. La advertencia llegó tras el recuento de todos sus yerros (muchos de ellos garrafales), que ha cometido desde la dirigencia.
El último de ellos es el que ha derramado la gota en el vaso. El sábado 29 de abril la dirigente no quiso apoyar el evento del Partido del Trabajo, donde se promovía la figura de Gerardo Fernández Noroña en Quintana Roo, particularmente en Tulum.
En ese municipio, Johana Acosta decidió hacer el evento de los comités de Morena, a la misma hora del mitin de Fernández Noroña, lo cual ya impactó en la relación que es más que ríspida entre el Movimiento de Regeneración Nacional y el Partido del Trabajo.
La soberbia de Johana Acosta la llevo a decir que su evento tendría más militantes en una cancha deportiva que el Partido del Trabajo, lo cual ni siquiera se acercó a ser una realidad coyuntural de presencia y adeptos políticos.
Lo único que provocó la dirigente de MORENA fue que quedara al descubierto el crecimiento que ha tenido el PT en Tulum, a través de la figura de Jorge Portilla Mánica, quien fue el principal operador para llevar gente al evento de Gerardo Fernández Noroña.
Y este dato no es menor. El Partido del Trabajo ya valora ir de manera independiente en Tulum, debido a que tiene una figura que podría contender contra la alianza oficial, ya que la ausencia de Marciano Dzul ha dejado un vacío de liderazgos que deben reagruparse para definir a quien van apoyar para el próximo proceso electoral.
Aunado a esto, el PT se ha cansado de ser minimizado dentro de la alianza en el poder, ya que el Verde Ecologista ha tomado la vía libre para crecer y manejarse políticamente, mientras que la soberbia de Morena ha generado estragos en la relación.
Mientras tanto, Johana Acosta es considerada como una dirigente de papel, ya que no tiene liderazgo y las y los morenistas escuchan más ahora a Jorge Sanen, actual regidor del Ayuntamiento Benito Juárez y presidente del Consejo Político Estatal de MORENA.
Prueba de ello es que la actual dirigente no se para ni por casualidad en la zona norte de Quintana Roo, debido a que no tiene entrada.
Dentro de este contexto, la situación entre MORENA y el PT ha llegado a un punto de quiebre, donde aunque se oculte y se niegue, el riesgo de fractura está a una brisa de mar de concretarse irremediablemente.
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Bemoles
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