Joaquinistas, borgistas y verdes se adueñan del marismo transexenal

Joaquinistas, borgistas y verdes se adueñan del marismo transexenal
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Que Mara Lezama tiene un proyecto transexenal no es un secreto para nadie. Y no se trata de una especulación política sino de estricta contabilidad institucional. Reformas a leyes para que Tribunales y Fiscalías tengan periodos constitucionales de 12 años, o los 14 años que podría quedarse alguien en cualquier Órgano Interno de Control del estado (OIC) y organismos autónomos, es una señal inequívoca de que la gobernadora piensa en dejar su huella mucho más allá de 2027. 
Pero ese armado institucional marista, impuesto de manera impecable e implacable desde el Congreso, no se condice con su aplicación en la realidad. No porque sea menos implacable, sino porque es menos, o directamente no es, marista. 
En los últimos días la operación se ha dado alrededor de los Órganos Internos de Control. Hay que recordar que en las últimas reformas constitucionales propuestas por la gobernadora, esos Órganos fueron desmantelados y se estableció un nuevo criterio: se nombrarán a todos sus titulares de nuevo y durarán en su cargo 7 años con la posibilidad de ser reelectos por otro periodo igual.
Se trata de un cargo demasiado importante en la estructura interna de las dependencias, porque con un nombre amigo allí todo puede fluir fácilmente; con un enemigo, el día a día puede ser una pesadilla.
Mara hizo esa reforma, evidentemente, con la idea de trascender su sexenio con ese poder de control. Pero a la hora de poner en marcha ese proyecto, las cosas no son como se esperaba.

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JOAQUINISTAS Y BORGISTAS 
En el Congreso del estado se está trabajando en este momento en el maquillaje de los nombramientos. Eso quiere decir que se están cumpliendo los pasos jurídicos necesarios (inscripción y valoración de interesados; entrevistas y posterior elección) pero la decisión de quienes van a quedar ya está tomada; los diputados sólo la van a avalar con su voto. Y ahí está la polémica. 
Por ejemplo, ya se decidió que en el OIC del Ieqroo va a quedar Luis Alberto Alcocer Anguiano. Se trata de alguien que fue director de ese mismo organismo en 2016, y que fue denunciado por el uso indebido de listas nominales. Era parte de un grupo interno del Ieqroo que, bajo las órdenes de Mayra San Román Carrillo, trabajó para Roberto Borge en su intento de evitar la llegada de Carlos Joaquín al poder. 
Luego, Mayra terminó trabajando para Carlos Joaquín como hoy trabaja para Mara desde el Tribunal de Justicia Administrativa y Anticorrupción. Lo que se dice, una mujer “institucional”. 
En el Tribunal Electoral, el Teqroo, va al OIC Ilse Cossío. Es la esposa del Oficial Mayor de Mara, Adrián Díaz, del grupo cercano al magistrado Carlos Lima, parte del antiguo equipo de Borge, aunque Ilse Cossío tiene un historial de trabajo en la administración pública.
También hay personas directamente vinculadas con Carlos Joaquín. Por ejemplo Karla Cetz Estrella, que irá al OIC de la Comisión de Derechos Humanos. Se trata de la esposa del ex Auditor del estado, Manuel Palacios Herrera, a quien Carlos Joaquín puso desde el inicio de su administración para limpiar sus Cuentas Públicas, y luego se lo impuso dos años a Mara para que le cuide las espaldas en su salida. 
Otro nombramiento vinculado a Carlos Joaquín es el de Teresita Quiven, en el OIC de la Fiscalía General del estado. El ex gobernador la puso allí mismo, vía el Congreso, en 2021, para cuidar a su Fiscal, Oscar Montes de Oca, y ahora repetirá por 7 años más, por lo menos, para cuidar al Fiscal de Mara, Raciel López Salazar, quien fue ratificado por 12 años más en el cargo.  
Un caso particular es el de Francisco Flota Medrano, que irá al OIC del moribundo Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales del estado (Idaipqroo), que debería desaparecer en los próximos meses.  
Se trata de alguien vinculado con el borgismo, etapa en la que fue presidente del Consejo Ciudadano de Bacalar y también fue presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso en la época de Félix González Canto. Luego se mantuvo mucho tiempo en la Aseqroo. 

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VERDES 

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Si se va un poco más allá, lo que se encuentra es el peso de los verdes o de otros actores políticos que se van acomodando alrededor de ese Partido. Por ejemplo, el Fiscal General, Raciel López, está muy vinculado a ese partido; también el titular del Poder Judicial, Heyden Cebada, que seguramente irá a la elección popular para estar 9 años más, y Miguel Cheluja, el Auditor Superior del estado. Por otro lado está la presidenta del Tribunal de Justicia Administrativa y Anticorrupción, Minerva Maribel Moreno, que tiene una historia particular. 
Ella fue parte del “paquete de impunidad” de Borge, que la nombró justamente en el Tribunal de Justicia Administrativa en sesiones del Congreso que se hicieron en hoteles de la zona hotelera, y que luego desmanteló el neojoaquinismo. 
Pero Carlos Joaquín no se la sacó de encima, y la mantuvo en la Sefiplan, en donde era la verdadera mano que manejaba las finanzas estatales. Los diputados de aquellos años recuerdan que con ella se discutían los presupuestos.
Ahora, llegó al mismo Tribunal que Borge le quiso dar, de la mano del senador Eugenio “Gino” Segura, en esta lenta transición de poder que está haciendo Mara hacia su único delfín de cara a la sucesión de 2027. 
Una situación similar ocurre con quién estará a cargo del OIC de ese Tribunal de Justicia Administrativa. Se trata de Edwin Celis Madrid, quien llega también de Sefiplan con la bendición de Gino y Minerva. 

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DEEP STATE 

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Este lunes empezarán las comparecencias ante el Congreso de quienes se registraron para los OIC, pero los nombres ya están palomeados y aprobados. El Congreso sólo hará su pantomima, excepto que haya alguna orden en contrario, pero sólo para cambiar uno u otro nombre. La operación estuvo a cargo de la Secretaria de Gobierno, Cristina Torres, lo cual no ha estado exento de polémicas. 
Hay quien dice que Cristina empieza a jugar sus propias cartas. Opera a nombre de la gobernadora, pero ya algunos sienten que a veces hace una o dos jugadas propias alrededor de las instrucciones que recibe desde más arriba. 
Cristina no se quita la idea de que quiere pelear por la gubernatura en 2027, pero tiene muy claro que Mara hoy sólo tiene ojos para Gino Segura. La gobernadora ni siquiera se plantea una segunda opción. 
Ante ese escenario, hay quien dice que Cristina busca operar sobre el Deep State. Ese es un término muy usado en Estados Unidos (el estado profundo) que alude a una suerte de poder fáctico interno del Estado, que va más allá de los gobiernos. Son funcionarios cuyos nombramientos trascienden administraciones y son quienes conocen todos y cada uno de los resortes del poder. O sea, justamente lo que se acaba de presentar en esta columna.
¿Cuantos de esos nombres son de Mara? Estrictamente, ninguno. Serán sus empleados mientras ella esté en el liderazgo, y luego serán los empleados de quien venga. Eso pone en duda la fortaleza de la construcción transexenal de Mara, que está en los papeles, pero no en la política.   
Alrededor de la gobernadora dicen que no hay nada que hacer. Toda la clase política local creció al amparo del PRI, y no hay forma de buscar más allá. Hay priístas, algún panista, y varios verdes. Nada más. Los morenos no han entrado a ese círculo de poder. 
Mara no lo dice en voz alta, pero su entorno más cercano dice que en la gestión de gobierno y durante la campaña los principales problemas siempre han sido con las alcaldesas morenistas, Yensunni Martínez y Mary Hernández, y que las relaciones con verdes y priístas siempre son más claras, directas y menos conflictivas. 
Pero también hay un déficit de gestión propia evidente. En casi 7 años en la política, y con muchísimo poder en sus manos, Mara sólo ha creado, o ha hecho crecer como cuadros propios, a los Sanén o los Aldanas, por poner dos ejemplos. Después de 7 años no hay a quien echarle la culpa: esa es la clase política que la gobernadora quiso a su alrededor, y es la que no le da ninguna solución. 
Más allá están los Gino Segura y los Diego Castañón, o las Ana Paty Peralta y las Estefanía Mercado (incluso, los José Luis Chacón) que hoy le responden a ella como jefa política del estado, pero que no son maristas de ninguna manera. Sus referencias políticas son otras. 
Por lo pronto, lo que se ve de acá a 2027, es que Mara quiere dejar a Gino Segura como gobernador, rodeado de una clase política priísta, joaquinista y borgista, como la base de ese entramado. O al menos es lo que hoy se está construyendo. Si es así, sería difícil sostener la idea de una 4T que se pueda concebir como progresista y de izquierda. 
¿Esta nueva MORENA de Andy López Beltrán tendrá algo qué decir sobre eso? Muchos esperan que no lo permitan. O quizá, como dicen varios, los acuerdos en Quintana Roo son tan profundos y se ramifican tanto más allá de la política, que se discuten mejor en una mesa de negocios que en una mesa política.