Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Las lluvias de este fin de semana en el sur del estado mostraron lo que quizá será gran parte de lo que la política nos depara de aquí al 2027. La naturaleza y los errores de Yensunni Martínez generaron un caos en Chetumal, que Mara tuvo que salir a reparar con todo su equipo en la calle. La oposición, mientras tanto, miraba el espectáculo desde un platea. En síntesis, Mara opera todo lo que pasa, hasta repara los errores de su propia gente, y la oposición habla en voz baja para no molestarla.
Las calles inundadas de Chetumal sobrepasaron a Yensunni, como era de esperarse. Hay bastante de la naturaleza y otro tanto del perezoso Gobierno municipal en esos hechos. Y Mara tuvo que mover a todo el aparato del Estado para, literalmente, rescatarla.
La secretaria de Gobierno Cristina Torres tomó el control de la situación. El Gabinete estatal salió a la calle, y quedó en alerta porque las lluvias van a continuar. ¿Y Yensunni? Yensunni quedó abrumada por un contexto que la presiona desde todos lados; aún no termina de resolver lo electoral y ya hasta la naturaleza le juega en contra.
La foto es muy clara: Mara deberá cargar con ese lastre político los próximos tres años como lo hizo este fin de semana.
En otro momento o lugar, eso sería un problema para el oficialismo. Pero aquí quizá no lo sea.
Lo que esas lluvias torrenciales también dejaron en claro es que para revivir, la oposición ni siquiera aprovechará los errores de MORENA o un designio de la naturaleza. En cualquier lugar del mundo lo sucedido en Chetumal estos días hubiese sido un festín de denuncias cruzadas contra el Gobierno municipal, contra el Estado, contra la 4T…contra todos.
En Quintana Roo la mayoría de la oposición, catatónica antes del 2 de junio, y con muerte clínica después de ese día fatal, sólo atinó a mirar las redes sociales y esperar que algún periodista dijera lo que ellos no se animan. Pero eso no va a suceder; nadie va a asumir esa lucha para que un par de oportunistas accedan a algún acuerdo político-financiero con el Gobierno.
Esa actitud opositora tiene mucho tiempo y no cambiará, porque ese colectivo de partidos políticos minimizados y desaparecidos o a punto de la desaparición, se quedó sin figuras y decidió no construir ninguna agenda. Una parte de sus actores están dedicados a la construcción de sus patrimonios (no exactamente políticos) y esos pocos destruyen todos los intentos por construir algo serio, que, debe decirse, tampoco son demasiados. Hay más desidiosa militancia facebookera que real militancia en las calles.
Lo que sucedió el 2 de junio fue un efecto de la decisión de unos y la desidia de otros. Y lo que sucedió este fin de semana con el caso Chetumal, es el ejemplo de que nada va a cambiar en el futuro inmediato. Lo que viene para los próximos tres años es un entramado opositor que buscará espacios para hacer “oposición rentable” en el Congreso y en los municipios (la “oposición constructiva” ya no es suficiente) y luego rezará a la espera de que MORENA implosione y se destruya a sí misma.
Esa es toda la estrategia.
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LO QUE NO FUE
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La pasada elección terminó con algunos proyectos que podrían haber albergado alguna expectativa. Lili Campos perdió de manera demasiado contundente en Solidaridad, como para pensar en reconstruir su proyecto en corto o mediano plazo. Con ella se fueron, además, varios actores políticos que fueron determinantes en ese municipio en los últimos 20 años.
Hoy dependen mucho más de lo que pudiera no hacer, o hacer mal, la próxima alcaldesa morenista Estefanía Mercado, que de sus propias estrategias.
Roberto Palazuelos fue otro proyecto terminado. El actor y empresario decidió ser un político tradicional en vez de un outsider (que es lo que se esperaba de él) y la gente le dio lo que, en este momento histórico, le da a los políticos tradicionales que no son de MORENA; o sea, nada.
Otro caso es el de Pedro Joaquín Delbouis. La dinastía cozumeleña quiso pelear su feudo pero no pudo con la aplanadora MORENA-PVEM, que allí funcionó claramente como una dupla.
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DE ESOS POLVOS FUTUROS LODOS
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Los espacios institucionales que tendrá la oposición en el próximo trienio no son menores, pero requieren de voluntad, estrategia, agenda y coraje para significar algo. Quizá sea demasiado pedir.
Por ejemplo, MC tendrá un bloque de 5 regidores en el ayuntamiento de Othón P. Blanco, y otro será del PAN. Es una fuerza suficiente para hacer una oposición muy sólida a la muy débil Yensunni Martínez.
Pero nadie sabe, por ejemplo, si MC seguirá siendo una “oposición rentable” en el estado, o se decidirá a jugar otro papel más genuino. La pelea entre el dirigente naranja José Luis Pech y la candidata en OPB, Lidia Rojas, no genera expectativas positivas.
En Solidaridad todos los regidores de oposición serán de la planilla de Lili Campos. Pero, como ya se dijo, la dureza de la derrota electoral probablemente conspire contra cualquier intento de mantener vivo el proyecto.
En Tulum la tres regidurías de oposición son para MC, y en Felipe Carrillo Puerto para el PRD. En ambos municipios (como sucedió también en Cozumel) los votos opositores fueron muchos más de lo esperado. Hay un germen opositor sólido. Pero hay que ver si existe también un liderazgo que lo oriente.
Del Congreso ni siquiera tiene sentido hablar.
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LA MAQUINARIA ELECTORAL
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Lo que sucede, hay que ser realistas, es que la pelea es muy desigual.
MORENA y la 4T tienen dos de cada tres votos que hay en el estado. Además, cuentan con el apoyo del Gobierno Federal, y todo ello bajo el cobijo de una figura que en unos pocos meses dejará de ser terrenal para convertirse en un mito: Andrés Manuel López Obrador.
En la oposición, hasta hoy y mirando al futuro inmediato, no hay nada parecido, ni siquiera lejanamente.
Otro dato determinante es que tanto en el ámbito nacional como local MORENA, además, se ha construido de un modo que copia el modelo del PRI anterior al “periodo neoliberal”, como lo llama el Presidente. Un PRI con bases sociales, y constituido como un partido de Estado y una maquinaria electoral.
Esa última referencia no es menor. El 2 de junio MORENA demostró que utilizará todos los recursos que deba utilizar para ganar las elecciones, y nunca va a dejar el poder; se lo van a tener que arrebatar de las manos, como sucedió con el PRI.
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EL ERROR DE SEPTIEMBRE
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