Mara no sigue la línea de AMLO, y pone a Gino como candidato único al 2027 | ¿Qué hará Rafa Marín?
Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Después de la elección federal intermedia de 2021, cuando MORENA y la 4T, a pesar de un gran triunfo electoral, sintieron los pasos de la oposición muy cercanos, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador hizo una jugada política que a la postre resultó brillante: adelantó su sucesión y mandó a todas sus “corcholatas” a hacer política y disputarse los votos.
En aquél momento, la jugada de López Obrador pareció arriesgada y hasta, para algunos, equivocada. ¿Empezar la sucesión 3 años antes? Parecía un suicidio político; podía haber caos, una guerra interna feroz, e incluso podía verse discutida la autoridad Presidencial. De una u otra manera, todo eso sucedió, pero AMLO lo supo manejar con mano de hierro.
El objetivo del presidente siempre fue copar toda la discusión política. En vez de taparla, liberó la olla a presión, y puso la continuidad de la 4T en el centro de todas las discusiones. La oposición quedó disminuida y con pocas cartas para jugar.
AMLO ganó todo. Su candidata desde el principio, Claudia Sheinbaum, ganó la presidencia, pero a su vez todas las corcholatas se incluyeron en el reparto de poder: Ebrard en el Gobierno; Adán Augusto en la coordinación de senadores de MORENA y Noroña presidiendo el Senado; Monreal en la presidencia de Diputados y Manuel Velasco como el operador central del Verde de Jorge Emilio. Todos ganan. Al menos por ahora. Lo que suceda en el futuro ya es un problema de Claudia.
Esta breve reseña sirve para equiparar la situación con lo que sucede hoy en Quintana Roo. Hay un aspecto donde Mara Lezama copia el esquema de AMLO, porque ha comenzado su sucesión tres años antes de dejar el poder. Pero la gran diferencia entre ambos es que Mara no abre el juego a las corcholatas y se ha decidido por un solo candidato: el senador Eugenio “Gino” Segura.
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EL ELEGIDO
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Las imágenes en los medios de comunicación en las últimas semanas nos muestran a Gino Segura abriendo sus Casas de la Transformación o en su programa de siembra de árboles, rodeado de presidentes municipales, diputados federales y locales, y todo tipo de actores políticos del marismo.
Nadie puede faltar a la cita si Gino los invita. Varios de esos actores políticos que se muestran ahí dicen que nadie les ha dicho explícitamente que hay que apoyar al senador, pero uno de ellos dijo: “a buen entendedor, pocas palabras”. Ese es el clima que se vive.
Gino también hace su parte. Se reúne, habla, convence; no compra (o no ha comprado aún) la idea de que lo deben apoyar por mandato de la gobernadora. El senador busca construir su espacio. Hasta ahora, aprovecha el contexto, pero no se impone con malos modales.
Pero el tema tiene también aristas más profundas. Los que trabajan o merodean en el Gobierno ven que hay gente de Gino Segura en muchas áreas. El senador controla espacios específicos de la administración, que incluso van más allá de las finanzas.
Lo mismo hace pie en organismos autónomos que en municipios, y extiende sus redes a todos lados. Ya tiene gente que le responde directamente y participa de la toma de decisiones. En ese escenario, es difícil que alguien no se sume a su candidatura; antes que una opción, se parece más bien a una lenta transferencia del poder.
Quizá Mara quiere repetir, pero de un modo aun más profundo, la estrategia que llevó a cabo con Carlos Joaquín. Una sucesión política que se fue dando lentamente (desde quitar de en medio a opositores hasta pactar cargos) y que conformaba a todos. Cuando el día de la elección llegó, ya no había nada que elegir; estaba todo dicho y hecho.
En síntesis, Mara construye a su candidato como se construyó su candidatura.
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PORQUÉ NO ABRIR EL JUEGO
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Tomando como base lo explicado anteriormente, la opción de hacer un juego de corcholatas no es necesario. AMLO lo hizo en su momento porque entendió que la derecha cuenta con recursos suficientes para aprovechar cualquier debilidad, y en ese momento había indicios de debilidad.
Pero en Quintana Roo no hay nada de eso. La oposición está en el peor momento de los últimos 40 años. Mara esta reconfigurando el poder estatal, tomando el control de espacios como los diversos Tribunales, las Fiscalías o los órganos internos de control, por periodos que van mas allá de una década, y nadie se opone. Además, no hay a la vista ninguna candidatura que ponga en riesgo a la 4T local. Entonces ¿por qué saltar si el piso esta parejo?
Por supuesto, Mara tampoco puede jugar una única carta. Por eso, hasta ahora no ha impedido que los otros candidatos se muevan, aunque la señal es clara para un solo lado.
Ana Paty, por ejemplo, se mueve con la ventaja de ser Presidenta municipal de Benito Juárez y mujer, en un escenario donde el género va a jugar un papel decisivo.
En este mismo espacio se dijo erróneamente hace un par de semanas que 5 estados irían a la elección en 2027 con Quintana Roo. No es así; serán 17. Pero 6 serán los que estarían en un hipotético bloque de alta competitividad de la 4T (con Quintana Roo a la cabeza) entre los cuales debe haber tres candidaturas de mujeres. A eso se aferra Ana Paty.
La alcaldesa continúa, además, el mismo camino que la llevó a la reelección: construye unidad hacia adentro y fortalece su administración. Así logró el 73% de los votos el 2 de junio pasado. Y un dato fundamental es que comparte con Gino una parte de su padrinazgos políticos. O sea, su nombre sería palomeado casi por los mismos que han palomeado a Gino.
También asoman, en ese escenario complejo, los nombres de la alcaldesa de Solidaridad, Estefanía Mercado, y de Tulum, Diego Castañón. Ambos van haciendo su juego calladamente, a la espera de que un factor disruptivo obligue a hacer de nuevo todos los planes.
A la larga, si eso no sucede, todos esperan que, con su estilo, Mara llegue al mismo lugar que llegó AMLO. Es decir, poner a su candidato, pero darle a cada uno de los demás su cuota de poder
Eso sí, la idea de Mara es alcanzar su objetivo sin pasar por las turbulencias intermedias. AMLO se movía mejor en el conflicto; el conflicto lo alimentaba y lo hacía más hábil. Mara prefiere los silencios, los acuerdos de escritorio y la paz política.
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RAFA MARÍN ¿EL FACTOR DISRUPTIVO PARA EL 2027?
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La semana pasada, durante la visita de la dirigencia nacional de MORENA al estado, diversos referentes del lopezobradorismo fundacional en Quintana Roo, se sorprendieron por la cantidad de veces que escucharon en privado el nombre de Rafael Marín en las conversaciones con la cúpula partidaria, especialmente con Andy López Beltrán.
En este mismo espacio se dijo hace ya algunas semanas que la llegada de Andy López Beltrán al partido ha levantado las expectativas de ese grupo, que busca una reivindicación. Hasta ahora, lo único que han visto es el avance del Partido Verde, fundamentalmente desde dentro de MORENA, que los deja sin ningún espacio.
En ese contexto, es natural que el vehículo para expresarse sea Rafa Marín, del cual se dijo que va a recuperar un papel central en el partido. El actual Embajador de México ante la OMC, fue quien dijo, en diciembre de 2021: “La alianza con el Verde es innecesaria, solo tienen un 16% de la votación y han estado con todos los gobiernos”. Como se ve, hasta los números hacen que esa frase continúe siendo muy actual.
En aquella ocasión, en una entrevista con un medio nacional, Rafa dijo que quería ser gobernador de Quintana Roo. Lo que siguió es conocido por todos: AMLO le dijo que prefería mantenerlo con él, y al paso de los meses terminó en Bruselas, en una suerte de “retiro dorado”.
Pero si se ve la lista de los posibles candidatos al 27, no hay un solo morenista puro. ¿Se animará Rafa a jugar ese papel? ¿O al menos impulsará a alguien para que lo haga?¿Aceptarán Andy López Beltrán y MORENA este escenario, o tienen otros planes?
Y hay más. ¿Y si Gino se desgasta en ese mundo de complacencias y simulaciones? ¿Sirve realmente armarle un escenario de cartón que duplique la realidad pero sin contratiempos? ¿No es mejor prepararlo con cierto contraste opositor?.
Pero todas esas preguntas, para el entorno de la gobernadora, se pueden quizá resumir en una sola. Mara ya decidió a su sucesor, entonces ¿qué puede salir mal?