Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Lo que ha sucedido en los últimos días en la política de Quintana Roo es una muestra de que la sucesión 2027 ya inició y no va a parar. Ya no sólo se trata de lo que hayan hecho Eugenio Segura, Ana Paty Peralta o Rafael Marín, por nombrar algunos, sino que la propia Mara Lezama ha decidido empezar a participar de lleno en ese juego.
La gobernadora se ha lanzado a una suerte de nueva campaña electoral en las calles. Su agenda de estas últimas semanas fue evidente. Públicamente, aceleró su contacto con la gente, con eventos masivos en todo el estado, y luego apareció una encuesta que la ubica como la gobernadora con mejor aprobación del país.
Más allá de los números, lo importante de esa encuesta es el momento. Desde el Gobierno estatal se encargaron de bajar línea para que se entienda que esa medición significa que hay una jefa política en el estado que no sólo tiene en sus manos los beneficios del poder formal (que son muchos y pueden desbaratar cualquier aspiración desmedida) sino que tiene poder real en la calle, una tarea pendiente para muchos otros.
Un ejemplo. 100 festivales del día del niño organizados de manera simultánea en comunidades de todo el estado son una muestra clara de lo que Mara puede hacer desde el Poder. En la calle, mano a mano, ninguno de los candidatos a la sucesión puede equipararse con lo que la gobernadora significa como “candidata”.
Es una señal para disciplinar a los díscolos. El mensaje es claro: Mara tiene popularidad, además del aparato y la estructura partidaria; el que crea que puede hacer una campaña paralela, está equivocado. Eso dice el mensaje, para quien no lo leyó aún.
Pero Mara hizo más que eso. La gobernadora mandó algunas señales privadas hacia sectores de MORENA que hace mucho están distanciados de ella. Algún puesto mejor, algún “cariño” político, una llamada telefónica; ese tipo de cosas que siempre le han dado resultado para enamorar a los que se sienten afuera de todo.
¿Es suficiente para disciplinar a la tropa? Imposible saberlo aún. Pero lo importante es que la gobernadora tomó nota de que la situación no es la que esperaba, y ha decidido jugar en primer plano y ponerse la campaña por su sucesión al hombro. La pregunta es si eso significa que ella misma va a ser algo así como la candidata alterna de Gino Segura, como AMLO lo fue de Claudia.
La otra pregunta obligada es: ¿por qué no lo hizo desde el principio? Quizá un error de apreciación del momento político. La elección de junio pasado dejó en la cúspide del poder la idea de que el marismo se había convertido, no ya una fuerza dominante, sino en la única fuerza política del estado. Y se tomaron decisiones de acuerdo a esa apreciación, que claramente no es real.
El resultado evidente es que es muy difícil instalar un “candidato único” sólo con la presión del aparato y evitando que los demás candidatos se muevan. Para instalar un candidato único quizá se debería haber empezado desde abajo y no desde arriba. Mara ya tomó nota y empezó a jugar en la sucesión de otro modo.
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LA ESTRATEGIA INICIAL
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Una pregunta que ha surgido en estos días en la política quintanarroense es porqué Mara Lezama no siguió la línea que Andrés Manuel López Obrador había marcado con la sucesión presidencial. Al fin, las situaciones políticas de ambos eran parecidas: control absoluto de los Poderes constituidos, así como de partidos y clase política. El escenario perfecto para controlar la sucesión, que, como todos saben, es el legado más importante de un gobernante, tanto por el futuro de su estado como por el propio.
Pero Mara decidió otro camino.
Esta columna explicó desde octubre pasado que Mara diagramó un proyecto de sucesión diferente al nacional. Mientras AMLO abrió la sucesión tres años antes, a por lo menos cuatro “corcholatas” (eso sí, con una clara favorita, la hoy presidenta Claudia Sheinbaum) Mara decidió dejar correr, en ese mismo lapso de tiempo, sólo al senador Eugenio “Gino” Segura.
También se explicó aquí cuál era la razón de esa decisión. Mara no podía abrir ese proceso a más aspirantes, porque su sucesión tendrá que ser autorizada por la Presidenta, y la idea es que, llegado el momento, la carta de Gino sea la más fuerte (o mejor dicho la única) ya aprobada por todos.
Pero para que eso suceda Mara necesita que el senador se mueva como un candidato único, sin que nadie le haga sombra. Y eso ya es un hecho imposible. La idea era que nadie pudiera pelear contra el perfil del senador, y que Claudia sólo debiera poner la firma final a un contrato ya negociado por otros.
Así se diagramaron las cosas, pero por lo qué se ve hasta este momento, parece que ninguna de las dos estrategias ha sido exitosa. La candidatura única ya no existe y Gino deberá pelear cuerpo a cuerpo contra otros candidatos, aunque seguramente en esa batalla tendrá el apoyo de la gobernadora, lo que no es nada menor.
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LOS CANDIDATOS
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El cambio de estrategia de Mara surgió luego de que voces autorizadas por la propia gobernadora dijeron públicamente que adelantar la sucesión era una falta de respeto a su investidura, y ni eso freno el ímpetu de los acelerados.
Lo cierto es que a pesar de los llamados a la mesura, la sucesión no se frenó nunca porque todos dicen que ese proceso se inició en Palacio de Gobierno, cuando desde la campaña de 2024 se presentó a Gino Segura como el evidente delfín de Mara.
“La sucesión empieza cuando Gino se empieza a mover como candidato único”, dicen en el morenismo rebelde. Y la política demuestra que los candidatos no se imponen; se instalan por consensos y acuerdos, agregan.
En el equipo de Gino tienen otra versión. Nadie en ese grupo dice que no sea “El Elegido” (más bien todo lo contrario) pero aclaran que su campaña no es nada comparada con la que puede hacer, por ejemplo, la alcaldesa de Benito Juárez, Ana Paty Peralta, con recursos políticos, económicos y humanos muy superiores.
En esa lista ellos también suman a la alcaldesa de Solidaridad, Estefanía Mercado; el de Tulum, Diego Castañón; y la Secretaria de Gobierno Cristina Torres y el titular de Desarrollo Económico, Paul Carrillo. No se trata de una lista exhaustiva de candidatos; sino más bien una lista de algunos que pueden tener agendas mucho más robustas que las de Gino para mostrarse todos los días.
Pero ciertamente la principal preocupación, hoy, surge de otro lado. Hay un dato a tomar en cuenta: a todos esos nombres mencionados, Mara los puede frenar por sí misma de diferentes maneras. Al único que no puede frenar es a Rafa Marín, que se mueve en una esfera diferente y no está bajo el poder de la gobernadora.
Y quizá la irrupción de Rafa Marín en este proceso fue lo que detonó el incipiente cambio de estrategia oficial. Rafa puede generar un cisma en la base del morenismo que podría volverse incontrolable. Entonces Mara va jugar ahí, que es donde realmente reside el poder.
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LA GESTIÓN Y EL PODER
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