PARADOJAS DE LA 4T | Podría ganar los 15 distritos en el 22, pero aún no encuentra candidatos genuinos

PARADOJAS DE LA 4T | Podría ganar los 15 distritos en el 22, pero aún no encuentra candidatos genuinos
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En la cúpula de la 4T nacional dan por ganada la elección a gobernador de Quintana Roo en 2022. Hay algunas diferencias por el nombre de quien encabezará esa candidatura (Mara, debe decirse, es hoy la más mencionada) pero no mucho más. Las negociaciones hoy parecen encaminadas fundamentalmente al armado del próximo Congreso, que es una obsesión para lograr realmente implementar la Cuarta Transformación. 
En ese ítem el lopezobradorismo tiene, hasta hoy, algunas medio certezas. Una es que está en condiciones de ganar los 15 distritos. Hay quienes creen que la única forma de perder alguno es, como sucedió en elecciones pasadas, que haya algún acuerdo de cúpulas entre el gobernador Carlos Joaquín y Palacio Nacional. La segunda medio certeza es que lo más seguro es que no repita ninguno de los diputados actuales. 
En los últimos días los diputados de MORENA y aliados comenzaron a hablar de austeridad y de algunos temas vinculados al movimiento, pero la realidad es que la 4T no apareció en el Congreso local en estos años. 
Uno de los principales críticos de la gestión de los diputados es Rafael Marín, y por eso es uno de los más preocupados en cómo se va a armar la lista de candidaturas. Con todo lo que eso significa. 
Hasta ahora no se ha descartado tajantemente que alguien pudiera repetir en su distrito. Pero un dato juega en contra de todos: los números dicen que ganan esos distritos con la candidatura que pongan. Con 8 gobiernos municipales de MORENA operando en las calles, y el arrastre de la elección a gobernador (que siempre implica la imagen de AMLO) el lopezobradorismo no necesita figuras específicas para ganar en todos lados.  

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LOS DISTRITOS DEL OFICIALISMO 

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Como se sabe, en la elección de 2019, los partidos de la 4T ganaron 11 de los 15 distritos. Por eso, para analizar el escenario de 2022, es mejor concentrarse en los 4 triunfos del oficialismo, y saber si podrían defenderlos. 
El distrito 1 lo ganó Atenea Gómez Ricalde. La panista fue buena candidata, pero gran parte de su triunfo se lo debe a Lázaro Cárdenas, en donde operaba, aún con eficiencia, el ex alcalde Nivardo Mena. Ahora, si bien Nivardo conserva fuerza, ese municipio lo maneja MORENA, con Emir Bellos. 
En ese distrito, además, la 4T fue divida, pero sumando, obtuvo más de un tercio de los votos. Si la 4T decide irse otra vez separada allí, podría imponerse algún candidato de Atenea impulsado desde Isla Mujeres. Pero con esos votos solos no alcanza. 
El distrito 12, que abarca Felipe Carrilo Puerto y José María Morelos, que Pedro Pérez ganó en el 19, es aún más problemático. El oficialismo perdió los dos municipios en junio pasado, y dejó tierra arrasada y un gran descontento social. Con el control operativo de MORENA, es casi imposible retener ese distrito para el oficialismo estatal.
Los otros dos son más probables. Uno es el distrito 10, de la zona urbana de Playa del Carmen, que en 2019 ganó Lili Campos. La actual alcaldesa no debería tener problemas en controlar esa zona. Más allá de esos límites, Solidaridad es parte del distrito 9. 
El único inconveniente allí podría ser el arraigado lopezobradorismo que hay en el municipio. Con una buena candidatura, MORENA puede pelearle el distrito a cualquiera. 
El otro caso similar es Cozumel. Allí el PRI ganó con Carlos Hernández. Para 2022, el ex alcalde Pedro Joaquín Delbouis ha tomado el control del tricolor e incluso no descarta ser candidato. Habrá que ver qué le pone en frente MORENA, pero al menos son competitivos. 
En los 4 distritos hay una complejidad adicional: la posibilidad de que no haya alianza PAN-PRI-PRD. En ese caso, las chances disminuyen considerablemente. 

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LOS DISTRITOS DE LA 4T 

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Entre los 11 distritos ganados por la 4T, hay algunos que se ganaron muy bien, otros por un margen no muy grande, y otros donde pueden enfrentar complicaciones.  
Los distritos 2, 4 y 6 de Cancún se ganaron con el 50% o más de los votos. Imposible perderlos. 
En los otros distritos de Cancún también hubo buenos resultados: el 3 se ganó con el 46%, el 5 con el 41%, y el 7 con el 48%.
El más flojo de Cancún fue el 8, que se ganó con sólo el 34% de los votos. 
También hubo un triunfo muy pobre en el distrito 9 (Tulum – Solidaridad) con el 30% (de hecho, es el mismo porcentaje que el distrito 12, que se perdió).
En el sur los números son regulares. El 13 se ganó con con 40%, el 14 con el 38%, y el 15 con el 33%.  
¿Y los candidatos? Como ya se dijo, para esta parte del análisis, es lo de menos. Lo que importan son los números. 
En ese orden descendente estarían las chances de triunfo del oficialismo. ¿Se le puede ganar en alguno de esos distritos a la 4T? Sí, con buenas candidaturas y mucha operación y dinero. Tres cosas que van a faltar en la próxima elección. 

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LOS ACUERDOS DE CÚPULA 

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Para aquellos que creen que toda la elección está pactada en un acuerdo cupular entre Palacio de Chetumal y Palacio Nacional, lo que va a pasar es que en ese acuerdo se van a incluir algunos distritos para que gane el oficialismo y no salga sin nada. La idea sería que Carlos Joaquín no pierda todo en su última elección. 
También, ese acuerdo incluiría que el gobernador pondría plurinominales en sus partidos, ya sea solos o en alianza, para meter al menos un bloque de 4 o 5 diputados fieles. Eso, más su probable arribo al gobierno de López Obrador, le darían una salida tranquila del poder.   
El único problema de todo este análisis está en el inicio. La 4T podría ganar todos los distritos con quien ponga de candidato, porque los números le dan. El problema, ahora sí, son los nombres. Con otra legislatura en manos del “morenismo conservador”, la 4T no llegará realmente a Quintana Roo y el descontento social podría ser mayúsculo. 
En este momento hay en discusión algunos nombres que ni siquiera merecen ser mencionados, pero posiblemente sean los que lleguen, para mal de todos. La realidad es que la elección de esos nombres es, hoy, el mayor dolor de cabeza de la 4T.