¿Podrá Carlos jugar como Riquelme en 2021?
Hugo Martoccia – Mesa Chica
El título de la columna no alude, por supuesto, a Juan Román Riquelme, el mítico jugador de Boca Juniors y la selección Argentina, sino al gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme. Pero el comparativo no es caprichoso. Riquelme, el jugador, fue un tiempista exquisito y un conductor genial, que ganó casi todo lo que se puede ganar en el fútbol. Riquelme, el gobernador, acaba de demostrar esas mismas dotes para aplastar a MORENA en las elecciones de su estado.
El triunfo del partido del gobernador, el PRI, en Coahuila, no fue sorpresivo, pero sí los números. El tricolor alcanzó el 50% de los votos, y se quedó con los 16 distritos en juego. MORENA apenas pudo llegar al 20%. Un resultado traído casi de otra época.
Se sabe que no hay nada que pueda modificar de manera más contundente un escenario político que los resultados de una elección. Quizá por eso hay cosas que han comenzado a moverse. Este sábado, se anunció que el PAN, PRD, MC y PRI buscarán un candidatura común a gobernador en Michoacán.
El triunfo hace que todo sea más bello. Los triunfos del PRI en Coahuila e Hidalgo le han cambiado el rostro al tricolor. Al menos, parece que ya nadie se ruboriza de tenerlo cerca. Pero no todo es tan lineal, por supuesto. Los números de esas elecciones esconden también una debacle histórica del PAN, que se fue al tercer puesto. Aún así, el gran perdedor fue el lopezobradorismo.
¿Se puede trasladar esto a Quintana Roo en la elección de 2021? Esa es la pregunta que trataremos de responder aquí.
TITULARES Y SUPLENTES
Lo primero que debe decirse es que ese escenario no se puede trasladar sin una clara, activa y contundente acción y decisión del gobernador Carlos Joaquín. Más allá de que la dinámica natural de los partidos los lleva a algún tipo de alianza de hecho o de derecho contra MORENA, hay todavía mucha confusión y dudas sobre el camino a seguir.
Pongamos el ejemplo de Solidaridad. Se supone que es un territorio primordial para el joaquinismo. Y sin embargo, nadie sabe muy bien donde pararse.
El grupo cercano al principal asesor del gobernador, Juan de la Luz Enríquez, está claramente arropando a la diputada local Lili Campos. No se trata de una cuestión formal sino real; hay una estructura de carácter eminentemente electoral que ordena cada paso de la diputada. Por otra parte, la también diputada Cristina Torres se mueve en formato candidata. Y, que se sepa, nadie le ha cortado las alas.
Casi entrando a noviembre ¿hay tanto tiempo para poner una candidata única en las calles? Esa es la pregunta que se hacen en el entorno del gobernador. Incluso, un funcionario que es, además, amigo de Carlos Joaquín, se lo planteó en esos términos tiempo atrás, porque de ahí puede surgir la esperanza, o no, de pelear el 2022. Aún no ha recibido una respuesta.
Los que aplauden la estrategia del gobernador dicen que allí MORENA no ganará de nuevo con la alcaldesa Laura Beristain. Y ponen el ejemplo la elección de 2019, con el triunfo de Lili Campos sobre Juan Carlos Beristain.
Los que refutan esa teoría un tanto liviana, explican que se ganó (aplicando todos los métodos que la política acepta) el distrito 10, que incluye sólo el centro de Playa del Carmen, pero más allá de esa frontera estricta se perdió todo. Las zonas más populares de Solidaridad son aún un fuerte bastión lopezobradorista.
Un dato: Lili Campos ganó la elección con 6 mil votos; Cristina Torres sacó 36 mil en 2018, y aún así perdió la reelección. Cualquier otro número que se ponga en la mesa, son cuentas alegres.
CANCHA EMBARRADA
Esa situación confusa se replica en otros lugares. El alcalde de Tulum, Victor Mas, tiene un pleito histórico con el grupo de Juan de la Luz, pero ahora tampoco cuenta con muchos aliados en el otro entorno de Carlos Joaquín. Su gestión de gobierno es, por decirlo con suavidad, deficiente, pero aún así quiere la reelección. Casi nadie lo quiere tres años más ahí, pero no hay con quien reemplazarlo.
Cancún también genera confusión. El PRD ha casi decidido que su candidato sea el diputado federal Jesús Pool Moo, y en el PAN se mueve el propio vocero del gobernador, Carlos Orvañanos. Pero por otro lado se supone que justamente en Benito Juárez debería sostenerse Mara Lezama, la apuesta más fuerte de Carlos Joaquín dentro de la 4T para tener una sucesión tranquila. Entonces, aparecen las dudas. ¿Cuál es el camino?.
Varios de los principales conflictos que aquejan hoy a Mara pasan de largo por el Palacio de Gobierno de Chetumal. La ausencia del Estado en la crisis de la basura, por ejemplo, es inexplicable. ¿En qué momento el Gobierno estatal dejará de mirar la contingencia desde lejos, como si sucediera en otro planeta, y ayudará de manera directa al municipio a salir del problema?.
Eso hace que muchos se pregunten si se trata de una señal para cercar a Mara. Algo así como: “Quizá sea nuestra aliada en la 4T, pero hay que hacerle saber que la podemos destruir si hace falta”.
Confusiones similares, pero más de orden político, se dan en Isla Mujeres y Cozumel. El joaquinismo quiere un acuerdo de candidatura común de todos sus partidos satélites en Cozumel para apoyar a Pedro Joaquín Delbouis, pero en Isla Mujeres la idea es imponer a la diputada Atenea Gómez Ricalde, en contra del interés del alcalde priista Juan Carrillo.
En el sector del PRI que aún quiere discutir la alianza, se preguntan cuál es la ganancia para el partido. En el escenario que le ofrecen, Cozumel lo ganarían mayormente los Joaquín, y muy poco el PRI, e Isla Mujeres se lo quedaría el PAN. Si eso sucediera, la desaparición del tricolor pasaría de ser virtual a real en Quintana Roo. Entonces ¿cual es la motivación del PRI para esa alianza de facto?.
DÉNSELA AL DIEZ
Ahora, volvamos al principio de todo. Ante todo ese escenario confuso que se presenta, Carlos Joaquín debe ser el armador de ese espacio político electoral para intentar pelear los 11 ayuntamientos en 2021 a MORENA, como, por ejemplo, hizo Riquelme en Coahuila.
¿Que hizo Riquelme? Control férreo del proceso electoral, activación de las estructuras, buenas candidaturas (al menos, buenas para ese proceso) intromisión decidida en MORENA y la 4T para dividirla e infiltrarla, y la necesidad de que el voto voluntario no salga a votar. En ese estado sólo votó el 39% del listado nominal.
Suena maquiavélico, pero así se ganaron 8 de 11 municipios en Quintana Roo en 2018, y se podrían ganar incluso más en 2021. Sin embargo, el mapa actual del estado, como se ha dicho, está muy fragmentado y dista mucho de lo que se necesita para dar esa batalla.
Carlos Joaquín tiene la 10 en la espalda; el partido ya ha comenzado, y todos lo miran y esperan sus movimientos. Pero desde las tribunas, a la distancia, algunos dicen que no les queda del todo claro cual es el color de su playera.