Rafa Marín caminará el estado en el 26; el marismo ejercitó su músculo el 1J, pero hay luces amarillas

Rafa Marín caminará el estado en el 26; el marismo ejercitó su músculo el 1J, pero hay luces amarillas
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

.

La elección del pasado 1 de junio dejó buenas y malas noticias para la 4T. El morenismo cumplió la tarea con altibajos, mostrando más maquinaria electoral que votos convencidos. Pero fue suficiente para cumplir el objetivo. En Quintana Roo, fueron el marismo y sus aliados los que llevaron el peso de esa elección compleja. Lo bueno para todos es que eso ya pasó, y ahora se liberan las fuerzas políticas para lo que sigue: la sucesión 2027. 
Los dos bloques internos que se han formado al interior de MORENA tienen su propio ritmo hacia ese objetivo. Una síntesis de ese escenario diría que el marismo va por la consolidación de su candidato Gino Segura en las encuestas, mientras Rafael Marín arma equipos y estructura para empezar a caminar el estado en el 2026.
.
EL MARISMO 
.
La gobernadora Mara Lezama hace sus cuentas de lo sucedido la semana pasada. Las proyecciones no han cambiado demasiado. Su estructura electoral funcionó. Movió no menos de 170 mil o 180 mil votos propios en una elección de 207 mil, y cumplió gran parte de sus objetivos. ¿Podrían haber sido más contundentes esa victoria y esa movilización? Seguramente; pero las condiciones generales no fueron las mejores. Aún así, hay mucha autocrítica que hacer, porque hay municipios que dejaron la sensación de que a este ritmo serán más que complejos de retener en el 2027.
Ahora, la estructura entrará en “velocidad crucero” hasta ese momento, y empieza una carrera diferente. Hay que pensar más en relaciones políticas, locales y nacionales, y en encuestas. Para la gobernadora, hay alrededor de un año de tiempo para que Eugenio “Gino” Segura esté posicionado en algún lugar allá arriba de las encuestas, las que mirarán MORENA y Palacio Nacional. Ese será la prioridad desde ahora. 
Aquí ya se dijo el fin de semana pasado: Mara es la que tiene todas las cartas en la mano para intentar que su candidato sea el mismo que el de Claudia Sheinbaum. Lo que nadie sabe aún es cuál es el pensamiento en la oficina principal de Palacio Nacional. 
Seguramente, la elección del Poder Judicial y las de Veracruz y Durango, habrán dejado alguna preocupación (más allá de la retórica triunfalista) en la presidenta Claudia Sheinbaum. Y algunas preguntas por contestar: ¿hay que seguir abriendo el movimiento a los Yunes o los priístas para que pase lo de Veracruz y Durango? ¿Es hora de volver a las bases morenistas? ¿Es suficiente con esas bases morenistas para dar la pelea? ¿Qué hacer con los aliados, sobre todo con el complicado Partido Verde?
Como se ve, cada una de esas respuestas (y muchas otras similares) tendrá un impacto directo en Quintana Roo. 
.
EL RAFISMO  
.
Desde la Ciudad de México, Rafael Marín les ha hecho saber a los suyos que la idea de ir por la gubernatura en 2027 está firme. La estrategia sigue los pasos que se había propuesto. Primero, la intención y el nombre bajaron a las bases morenistas para ver la reacción; quedaron muy conformes con la respuesta. Luego siguió el armado de un proyecto que permita competir, con aliados y estructura. Para ello, Rafa y su gente tienen reuniones con actores políticos y empresariales que quieren sumarse. 
El paso final será el inicio formal de la campaña en tierra. Esa fecha crucial será enero del 2026. 
En el medio de eso hay algo muy importante: la gestión en Aduanas. Marín está convencido de que va a cerrar el año con una recaudación de al menos 400 mil millones de pesos por encima de lo presupuestado. Con ese monto, estaría prácticamente cumpliendo el objetivo al que se comprometió con la Presidenta, que es de medio billón de pesos.
Los números son descomunales. Para que se dimensione, se trata del presupuesto de 8 años en Quintana Roo, o el 35% de todos los programas sociales de la 4T en México. De ese tamaño es el reto y la trascendencia de la gestión en Aduanas.
Pero una cosa (la campaña) tiene que ver con la otra (la gestión en Aduanas) porque Rafa Marín siempre ha expresado que requiere de la venia de la Presidenta para moverse. Su acuerdo con la Presidenta es de dos años. El objetivo es que en 2026 se puedan utilizar los tiempos libres de Aduana para caminar Quintana Roo. En este 2025 Rafa Marín va a estar solo dedicado a su tarea en el Gobierno y ese trabajo local en tierra lo hará su gente. 
En el “rafismo”, sin embargo, creen que si su líder cumple los números en Aduanas, la Presidenta le permitirá caminar el estado como candidato, y con muchas facilidades. ¿Cómo no darle ese premio a alguien que aumenta en casi medio billón de pesos la recaudación, en un clima económico cada día mas ajustado?, se preguntan. 
Pero todo debe ponerse en su justo lugar. Hay que tener en claro algo: caminar el estado como candidato no supone una candidatura ni mucho menos. Y eso vale para todos y todas. De lo que se trata es de meterse en las encuestas y en la discusión. La decisión final, se repite una y otra vez, estará en Palacio Nacional. 
.
DAÑOS COLATERALES 
.
La elección del 1 de junio ya ha sido analizada en todos lados con optimismo y pesimismo, por decirlo de alguna manera. En los análisis extremos hay poco que encontrar. Pero en los más racionales sobresalen algunos datos objetivos importantes. Por ejemplo, que la “adquisición” por parte de MORENA de figuras del prianismo empieza a pasar facturas. 
La dirigencia del partido guinda abrazó a figuras como los Yunes, en Veracruz, o el ex líder priísta de Durango, Luis Enrique Benítez Ojeda, que un año antes de ser bendecido había insultado públicamente a Sheinbaum y AMLO.
Cuando las bases y actores políticos relevantes se quejaron de esos acuerdos, el partido hizo oídos sordos y los trató (hoy ya se dice abiertamente) con soberbia. Y ahí están los resultados: MORENA perdió posiciones en ambos estados. Se mire como se mire, el partido se achicó y por primera vez en mucho tiempo pagó el desgaste de las malas decisiones. 
Otra cosa que se vio en esos estados, e incluso en la elección federal del Poder Judicial, es que los conflictos internos empiezan a generar ruido electoral. Hasta esta última elección (la primera sin AMLO) todo los pleitos se frenaban ante el llamado del líder. Pero parece que eso ya no existe más. Los análisis que hacen en el partido dicen que fallaron los números porque los enfrentamientos internos entorpecieron la movilización y el convencimiento.
Conclusiones: quizá es la hora de poner un alto al ingreso indiscriminado de cualquiera al morenismo, y también de hacerle más caso a los descontentos y las posibles divisiones internas.  
Ambas conclusiones sirven para Quintana Roo. Entre los análisis que se deben hacer aquí debe estar como prioridad saber si el morenismo local sigue siendo dócil. Hasta ahora, ha permitido todo y ha votado cualquier candidato que le pusieron, sin reparo alguno. Pero todo puede cambiar.
También es hora de volver a analizar si los descontentos internos (papables y evidentes más allá de los whats app de MORENA, que no son toda la representación del partido) pueden crecer o salirse de control. 
El sector del marismo duro, el que toma decisiones, dice que está todo bien, aunque algunas señales llaman la atención. Por ejemplo, la sobre reacción que hubo por la visita del líder nacional de MC, Jorge Álvarez Máynez, a Chetumal. Hubo un fuerte ataque mediático y de redes sociales coordinado contra la regidora Lidia Rojas, quien organizó ese evento, que pareció hasta fuera de contexto.  
Lo queda como conclusión de ese hecho es que, o alguien se excedió, o quizá los números de las encuestas ya asustaron a MORENA. 
Pero realmente no sería esa una mala noticia para MORENA, porque se está a tiempo de cambiar lo que no funcione. Quizá Othón P. Blanco, Tulum, Cozumel y Felipe Carrillo Puerto, sean buenos lugares para comenzar a analizar si la chispa de Veracruz y Durango puede iniciar algún incendio en Quintana Roo.