Si Rafa Marín es candidato ¿captaría los votos de la 4T? ¿O abre la puerta a un cisne negro?

Si Rafa Marín es candidato ¿captaría los votos de la 4T? ¿O abre la puerta a un cisne negro?
Hugo Martoccia – Mesa Chica  

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De acuerdo a una versión surgida desde el CEN de MORENA, en estos días se está realizando en Quintana Roo la encuesta para medir a los candidatos al 2022. Se trata de una versión difícil de confirmar, porque el partido no anuncia esas encuestas. Otra versión de la misma laya dice que Rafael Marín ya decidió que va a participar de ese proceso. Ambos temas se unen en un punto muy interesante. 
Aquí ya se ha dicho varias veces: la opción de una candidatura de Rafael Marín casi no encuentra resistencias en las bases o las cúpulas de MORENA. Todos saben quién es y lo que significa dentro de la 4T. Si Rafa Marín es candidato es porque ahí lo pone Andrés Manuel López Obrador, y eso no se discute. 
Pero luego está la otra parte de la historia. En todas las encuestas abiertas donde han medido a Rafa hasta hoy, no ha superado el 5% de intención de voto. De hecho, ni siquiera ha podido entrar en los careos mano a mano con los candidatos del oficialismo estatal, porque lo superan otras figuras de MORENA. 
La idea que ha permeado es que “Morena gana con quien ponga”. Y eso ha sido cierto cuando la hipotética candidatura ha recaído en Mara Lezama, Marybel Villegas o José Luis Pech. Hasta ahora, en ese lugar no ha aparecido Rafa Marín, y no hay forma de saber si también ganaría. 
A simple vista, entonces, esa candidatura iría en contra de la máxima del partido (o, mejor dicho, del Presidente) que dice que va de candidato el mejor posicionado en las encuestas. De hecho, hasta hoy se ha sabido que AMLO ha apoyado candidaturas muy cuestionadas, pero de enorme popularidad. Ha sacrificado, diríamos, calidad por cantidad. Pero nunca al revés. 

 

¿RAFA GANA?  

 

Los que apoyan el proyecto Rafa 2022 sólo señalan como ejemplo el caso Anahí Gonzalez. Llegó como una candidata a diputada federal absolutamente desconocida a caminar el distrito del sur y la zona maya, y terminó arrasando con la sola estrategia de presentarse como la candidata de AMLO.    
Con 8 municipios manejados por MORENA, y con una oposición desorientada, dicen, una candidatura de Rafa atraerá los mismos votos que cualquier otra. Además, aseguran, el morenismo de base se movilizaría unánime tras ese proyecto. Algo que quizá no pase con los demás.
Los que piensan así dicen que la guerra interna entre los demás actores del morenismo lo único que asegura es que, quede quien quede de ellos, habría un rompimiento. Hasta ahora, también debe decirse, esos rompimientos no han significado demasiado. En la pasada elección de ayuntamientos hubo una guerra interna considerable, y se generó la idea de que “estructuras” internas del partido trabajarían para otros candidatos. Poco pudieron hacer contra el voto lopezobradorista. 

 

EL OFICIALISMO 

 

Hay un lugar común en la política, local y nacional, que dice que Carlos Joaquín operará, hasta donde le den sus fuerzas, que electoralmente no son muchas, para que gane MORENA. Pero el postulado de esa versión es que la candidata sea Mara Lezama. ¿Haría lo mismo el gobernador si el candidato es Rafa Marín? ¿O empezaría a pensar en un proyecto alternativo?. 
Hay imágenes que dicen más que mil palabras, dice el dicho. Busque alguien, entonces, una imagen de Carlos Joaquín con Rafael Marín. No le va a ser fácil encontrar alguna. No hacen falta mil palabras para explicar el porqué. 
La situación de ese sector político del PAN, PRI y PRD es extraña. Como se ha dicho muchas veces en este espacio, en Quintana Roo a la 4T le va mejor en las encuestas que en las elecciones. Con el arrastre de AMLO, es imbatible a la hora de consultarle a la gente; pero cuando hay elecciones, con candidatos de carne y hueso que no son AMLO, ronda el 40% de los votos. No más. 
Numéricamente, entonces, uno diría que el oficialismo estatal está más que vivo. Pero no hay, hasta ahora, candidatos ni apoyos ni proyectos que lo certifiquen. 
Lo que sucedió en los últimos días es un ejemplo de cómo están las cosas allí dentro. El presidente nacional del PAN, Marko Cortés, diciendo que Quintana Roo y otras 4 elecciones se van a perder, y el presidente del PRD, Jesús Zambrano, reconociendo que hay “suspicacias” con el gobernador, en el sentido de que ha sido “seducido” por AMLO, y entregaría el estado a MORENA. Un caos. 
Pero ese derrotismo, debe decirse, incluye un acuerdo tácito de que Mara Lezama será la candidata y ganará. A nadie le cae realmente mal esa opción. Pero ¿y si MORENA se decide por Rafa Marín? Un duro del lopezobradorismo embrionario no es lo mismo que una “candidata de todos”. En ningún sentido. 

 

NÚMEROS 

 

Hay varias encuestas dando vueltas, pero vamos a tomar la de Massive Caller de la semana pasada, porque es una encuestadora que viene midiendo el estado desde hace algunos años de manera constante. 
En esa encuesta, Mara es la mejor ubicada, en cualquier rubro y ante cualquier candidato, con números superiores al 35%. Luego aparecen Pech y Marybel. Rafa Marín tiene un 2%. 
Del otro lado, Mayuli Martínez es la mejor posicionada del PAN. El “cisne negro” allí sería Roberto Palazuelos. Con el MC, el actor ronda el 12% de la intención de voto, pero hay un escenario en el cual incluso araña el 17%. Hay poco más de 20% de indecisos. 
Hay, en algunos sectores, una minimización de la posibilidad electoral de una figura como Palazuelos. Esta columna no comparte esa mirada. Y parece que tampoco los dirigentes del PAN, PRI y PRD, que ya empezaron a mirarlo con buenos ojos. Sólo hay que darse una vuelta por los últimos procesos electorales en el mundo, e incluso en México, para entender que los cisnes negros ya ni siquiera son negros. 
Hay que ser claros: hoy, es casi imposible pensar que MORENA podría perder la elección de 2022. Pero el adverbio “casi” es el que le da sentido a esta columna, y, más allá, a toda especulación política y electoral. 

 

¿PODER TRAS EL TRONO? 

 

En este mismo espacio una vez se preguntó si Rafael Marín sería candidato o una suerte de poder tras el trono en un hipotético gobierno de Mara Lezama en el estado. Al menos, mientras AMLO sea presidente. 
En esa misma línea de razonamiento, algunos dicen que la idea de poner la figura de Rafa como una sombra hacia 2022, es una forma de enderezar algunos acuerdos entre el neojoaquinismo y un sector de MORENA, que no gustan del todo en varios grupos del CEN e incluso de Palacio Nacional. 
Algo así como: Puede haber una buena relación y transición pactada con Carlos Joaquín, pero no habrá poder transexenal ni continuidad, aún cuando el gobernador recayera en el Gobierno de López Obrador. 
Otros, por supuesto, dicen que no es así. Que Rafa ya se convenció y quiere ser candidato y gobernador, y que tiene la venia de su amigo el Presidente. Si así es, nadie va a discutirlo, pero MORENA va a tener que empezar a trabajar seriamente en instalar a su candidato más allá de sus desordenadas y casi anárquicas bases históricas. 
La teoría de los cisnes negros habla de hechos inesperados, que causan gran conmoción, y que luego, en retrospectiva, eran predecibles. Uno de esos hechos podría estar gestándose en Quintana Roo si alguien cree que Rafa Marín puede ganar sólo porque lleva la siglas de MORENA.