Sintra, la guarida del peor pasado

Sintra, la guarida del peor pasado
Hugo Martoccia – Mesa Chica

 

Mientras los vapores de la resaca por la detención de Roberto Borge se disipan, los problemas reales comienzan a aparecer otra vez. Y ahí está Sintra, inconmovible ante cualquier suceso. La Secretaria de Infraestructura y Transporte del estado se ha convertido en un problema mayúsculo para la administración de Carlos Joaquin. La dependencia, donde se entrecruzan intereses políticos y económicos muy fuertes, funciona con una agenda propia que no tiene nada que ver con la idea de cambio que los quintanarroenses votaron un año atrás.

Sintra realiza un feroz cacería contra Uber que tiene bases legales pero es exagerada. Para nadie es un secreto que el trasfondo es apoyar al Sindicato de Taxistas. Se trata de una alianza política y económica que tiene ganadores muy claros: los funcionarios de Sintra y el Sindicato.

Sin embargo, el problema de Uber va más allá de la persecución a los automóviles de la multinacional. El tema de fondo es que el Gobierno decidió no apurar la discusión legal del tema. Nadie parece interesado en sacar a Uber de la ilegalidad, o en terminar con los monopolios en el estado, como si la situación del transporte en Quintana Roo no mereciera ningún cambio.

Días atrás hubo una reunión de los sindicatos de Taxistas de todo el estado con el gobernador. Una fotografía multitudinaria coronó ese acto polémico. Solo los taxistas dieron su versión de esa reunión: aseguraron que tienen el compromiso de Carlos Joaquín de que no se tocará la Ley, y por consiguiente Uber no ingresará a Quintana Roo. Nadie del Gobierno desmintió esa versión.

Un comentario de Facebook sobre el tema recriminaba al gobernador por esa fotografía. Le recordaba que Eduardo Peniche, el Wato, líder del los taxistas en Isla Mujeres, había golpeado a simpatizantes de Carlos Joaquín durante la campaña, y operó abiertamente en su contra. En la fotografía aparece abrazando al gobernador y a Jorge Portilla, titular de Sintra.

 

LA LEY, SIN CAMBIOS

 

Hay un dato que en su momento llamó la atención, y que quizá no fue otra cosa que el inicio de esta nueva relación entre Gobierno y sindicatos.

La reforma administrativa que el Gobernador envió al Congreso, y que fue recientemente aprobada por los diputados, quedó trunca en el aspecto del transporte. Desde el inicio, la reforma parecía proponer un cambio en Sintra, de hecho, le quitaba el control del Transporte, pero increíblemente no se lo trasladaba a nadie.

Para que se entienda. La reforma quitaba de la Ley todo el articulado que le da a Sintra el poder sobre el transporte, pero nunca se presentó la iniciativa de ley para la creación de un Instituto de Transporte, que sería el encargado de poner en orden ese sector.

El resultado fue que hace unas semanas los diputados aprobaron una parte de la reforma, pero debieron dejar a Sintra tal cual estaba. Una súper Secretaria intocable.

La pregunta es entonces obligada ¿de donde viene la orden a Sintra? ¿La dependencia se autogestiona? ¿O su aval político está en el mismo vértice de poder?

 

LOS ALIADOS TAMBIÉN SE QUEJAN

 

Las palabras del dirigente estatal del PRD, Jorge Aguilar, quien hace un par de semanas habló directamente sobre posible corrupción en Sintra, es una clara señal de que el tema ha llegado a un punto de crisis. La crítica viene, que se entienda, de un sector de la propia alianza de gobierno.

El PRD deliberó varios días sobre cuál era la mejor forma de decir las cosas. Pero no había forma suave de decir lo que había que decir. Sintra es, actualmente, indefendible para cualquiera que tenga un discurso de cambio.

Luego lo hizo Julián Ricalde, titular de la Secretaria de Desarrollo Social e Indígena. Escribió en su muro de Facebook que los poderes fácticos del borgismo están intactos. Se refería, entre otros, a los sindicatos intocables del sistema.

 

EL NUEVO PODER DEL SINDICATO

 

El tema Uber tiene ribetes escandalosos. En algunos puntos, la situación casi se ha salido de control. Integrantes del Sindicato de Taxistas trabajan en operativos con funcionarios de Sintra contra Uber. De hecho, son los taxistas los que ordenan y deciden en esos operativos. Proliferan historias de ese tipo en las redes sociales.

Esas persecuciones, que son irracionales y muchas veces violentas, ya generaron la muerte de una persona y un hecho de violencia contra una periodista. ¿Habrá algún límite que lleve a la reflexión?

Los Sindicatos de Taxistas son un formidable botín político y electoral, y quizá haya una decisión de aliarse a esa estructura, que siempre fue cercana al PRI. Pero hacerlo supone que muchas cosas quedarán como están en la política de Quintana Roo.

No solo el Sindicato de Taxistas mantendrá su poder, sino que también deberá mantenerse la inexplicable relación del titular de Sintra, Jorge Portilla, con las combis TTE, uno de los más grandes esquemas de la corrupción borgista, y una enorme losa de ilegalidad y desorden dentro de la movilidad de Cancún, que Sintra debería solucionar.

¿Porque el celo legal contra Uber no se traslada a las combis TTE? Es la pregunta que todos se hacen, y que, hasta hoy, muy pocos pueden responder. A veces, sin embargo, las palabras sobran.