¿Y si MORENA no es invencible?

¿Y si MORENA no es invencible?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En los últimos días de campaña, desde distintas figuras de la oposición que caminan las calles surgió una coincidencia no planeada: con palabras y anécdotas diversas, los candidatos dijeron que han encontrado en la sociedad un hartazgo con el tema de la inseguridad y la violencia, que va mas allá de la sensación o los hechos diarios. Esos candidatos hablan de una situación que estaría al límite de estallar en contra de sus autoridades. Esta semana que pasó, particularmente violenta, no hizo más que acrecentar esa sensación. 
La otra parte de ese relato es que aun así reconocen que esa situación no se está trasladando hacia las preferencias electorales. O no, al menos, de una manera masiva. Las causas pueden ser muchas pero, de arriba a abajo, podrían enumerarse así: la fortaleza inaudita de Andrés Manuel López Obrador; la “marca” MORENA; la figura de Mara Lezama, que aún no sufre el desgaste del poder entre sus votantes, y la dispersión de una oposición con muy pocas figuras relevantes. 
Esos cuatro ítems, y algún otro que se le pueda sumar, son un cóctel que favorece el triunfo electoral del oficialismo el próximo 2 de junio. Pero en la oposición dicen que las cosas no serán como imagina la 4T. 
Hablan de al menos 4 elecciones reñidas: Cozumel, Solidaridad, José María Morelos y Othón P. Blanco. Y también se ve un escenario más competido en el distrito 8 de Cancún. ¿Puede ganar la oposición en esos lugares? Muy difícil, pero no imposible. Y eso ya es toda una noticia. 
Por eso, aseguran es que los votos del próximo 2 de junio serán el inicio de una reconstrucción de la oposición desde las bases. Y se trata de una oposición real, orgánica, social, y no necesariamente de liderazgos. Es la gente la que ha empezado a cansarse de MORENA y la 4T, dicen. 
Tan distinta será esa oposición, que muchos de los que hoy la militan como dirigentes no serán parte de ella, porque actualmente sólo ofrecen un espectáculo opositor que en realidad está pactado con MORENA y la gobernadora. Es una oposición cómoda y falsa. 

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DESTINO 2027 

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Quienes ven ese escenario, dicen que la idea del 2 de junio es juntar la mayor cantidad de votos posibles, y desde ahí comenzar a transitar un verdadero proyecto opositor hacia el 2027. Por supuesto, eso sería mucho mejor si alguien gana una elección. Allí las miradas se dirigen a Lili Campos en Solidaridad o Pedro Joaquín en Cozumel. Cualquiera que gane se va a levantar como el líder opositor natural. 
Ese escenario de un renacimiento opositor requiere de dos circunstancias. Una, que MORENA y la 4T no los aplasten el 2 de junio; sería difícil cualquier renacimiento después de una paliza electoral. La otra, que después de la salida de AMLO del poder, MORENA comience un acelerado proceso de declive político. 
En ese sentido, hay una coincidencia total en la oposición, que no se dice en voz alta pero que circula por todos los pasillos: todos saben que Claudia Sheinbaum va a ganar la elección presidencial, pero también todos consideran que el Gobierno se le va a hacer agua en las manos apenas tome el poder. No confían en Claudia para manejar lo que creen que será una guerra interna despiadada. La esperada implosión de MORENA sucederá una vez que AMLO los deje solos. 
En la oposición de Quintana Roo dicen que ese será también el inicio del declive del Gobierno de Mara. Sin la figura todopoderosa de AMLO sosteniendo el lopezobradorismo, y sin los multimillonarios recursos de la Federación en el estado, creen que la administración de Mara quedará desamparada y reducida a dos o tres temas puntuales: fundamentalmente los programas sociales y la figura y el carisma de la gobernadora. Pero creen que la sombra de la inseguridad y la carencia de un proyecto político y de gobierno superador irá consumiendo ambos méritos. 
Un punto fundamental de esa situación es la relación de la 4T y sus bases sociales. MORENA juega en el límite de una situación que ya sucedió en otro países, como Brasil o Argentina, por ejemplo. Cuando la sociedad entiende que los programas sociales son un derecho y no un regalo, dejan de ser un activo electoral de uno sólo. En Argentina, Javier Milei ganó con millones de votos de personas que aún tienen los planes sociales que les dio el kirchnerismo, y que fueron, por muchos años, su principal sustento económico. 
Según la oposición, AMLO se llevará con él la mística de haber ayudado a los más pobres del país (lo cual es cierto). Y a Claudia la quedará la tarea de administrar la herencia económica que significa tener que gestionar un déficit fiscal de casi 5 puntos para mantener esos planes funcionando. 

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LA VERSIÓN MORENA DE LA HISTORIA 

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En el búnker de Mara dicen que todos esos números y especulaciones son un divertimento producto de la ociosidad de la oposición, que ni siquiera está en la calle haciendo campaña. 
Aseguran que van a sacar alrededor de 500 mil votos para Claudia el 2 de junio, y que en algunas elecciones municipales sacaran entre 30 y 40 puntos de ventaja. No hay ningún escenario en el cual se pierda una elección. 
Para que se entienda. La proyección es ganar la elección presidencial, la de senadores, los cuatro distritos electorales federales, los 11 ayuntamientos y los 15 distritos locales. Cualquier otro resultado sería una sorpresa.
Esa proyección ha bajado como línea directa hacia las candidatas y candidatos. Por eso prácticamente no dan entrevistas a los medios de comunicación, a menos que sean con preguntas pactadas y amistosas, y son muy pocos (muy pocas, en realidad) los que hacen alguna propuesta de campaña. 
No hace falta. Se gana con la figura de AMLO, la de MORENA y la de Claudia, en ese orden. 
¿Está mal lo que hacen? No realmente. Una campaña electoral tiene como objetivo ganar. Y en MORENA saben que para asegurarse el triunfo necesitan una sola cosa: no equivocarse demasiado. Una candidata dijo en las últimas horas: “Nos pidieron no meternos en controversias ni contestar a nadie. Estamos arriba y no hay que subir a nadie a nuestro escenario”.
En el búnker de Mara traducen esa frase de otro modo. “No dejen que hable nadie; cada vez que abren la boca dicen algo inconveniente”. La última parte de la frase, en realidad, contiene un epíteto de extendido uso coloquial que es fácil imaginar. 
Un dato increíble que demuestra la facilidad con la cual MORENA transita este momento. En plena campaña electoral, el partido no tiene dirigencia. Johana Acosta está en los días cruciales de su embarazo, y Jorge Sanen está aprendiendo cómo se gestiona la Jugocopo del Congreso, que presidirá en alguno de los años de la próxima Legislatura. 
Quizá esa sea la señal más clara de lo tranquilo que se siente MORENA hacia el 2 de junio. 

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GINO GOBERNADOR Y EL DESTINO DE MORENA 

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La verdadera campaña en este 2024 parece ser la de “Gino Segura 2027”. El candidato a senador de MORENA es la figura del proceso electoral. Se deshizo de la compañía de Anahí González, porque considera que resta más de lo que suma, y prefiere ir por todo el estado acompañando a diversos candidatos y candidatas, para ir construyendo su imagen. Todos los reciben bien; saben que, hoy por hoy, es el proyecto más firme hacia la sucesión. 
MORENA también ya se ha rendido a sus pies. El morenismo ha sido colonizado por dos fuerzas diversas. Por un lado, el marismo, que es menos amplio de lo esperado (como ya se explicó semanas atrás en este mismo espacio) pero que es puro pragmatismo y eficiencia. Y por otro lado el Verde Ecologista, que entendió que el camino al poder era vestido de guinda. 
El partido de Jorge Emilio se mantiene como una franquicia necesaria, pero el acceso al poder real será por medio de MORENA. Algo de eso viene sucediendo ya. Un diputado federal contó a principios de año en varios medios de comunicación cómo el Niño Verde entró a una reunión privada, supuestamente con alguna copa de más, y les dijo quién sería la candidata en Jalisco (suya, por supuesto) aún antes de que el dirigente nacional de MORENA, Mario Delgado, les diera la información. 
Ese es otro punto que la oposición festeja. Dicen que sólo la figura de AMLO pudo frenar más o menos que esa escena se repita en todos lados, pero que esa es la 4T que viene. Aseguran que tarde o temprano el morenismo de base en Quintana Roo, o, peor aún, el lopezobradorismo, se despertará de su letargo y la 4T va a estallar. 
¿Será para tanto? Difícil saberlo. Pero lo que sí es un hecho es que esa rebelión nunca vendrá de la cúpula. Los principales referentes de MORENA en el estado están contentos con los cargos o candidaturas que les han dado, y ya no pelean por el partido. No les interesa. Ya se acomodaron y su futuro está resuelto. No hay nada por lo cual pelear.
¿El próximo 2 de junio la 4T Quintana Roo se consolidará como una maquinaria electoral inapelable? ¿O comenzará a mostrar los primeros síntomas de desgaste? Estamos a pocas semanas de conocer esas cruciales respuestas para la vida política del estado.