Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Las condiciones que han puesto Claudia Sheinbaum y MORENA para las candidaturas de 2027, favorecen la posibilidad de que la gobernadora Mara Lezama (y, en rigor, casi todos los gobernadores guindas) pueda poner candidatos propios en la mayoría de los municipios, aun por sobre la intención de los alcaldes de manejar su sucesión.
La orden que ha bajado desde la Presidencia de la República y la dirigencia nacional de MORENA es que no habrá candidaturas para nadie que no sea competitivo en las encuestas. Se sabe (y aquí se ha dicho innumerables veces) que la “valoración política” es el principal método de selección de candidatos en MORENA (nunca fueron las encuestas) pero lo que ahora se ha reforzado es que esa valoración tiene que ir acompañada de números.
Un ejemplo. En un lugar como Cancún, donde no hay oposición, la encuesta sólo servirá para ordenar el ranking, pero en los hechos MORENA podría elegir casi a cualquier candidato/a porque va a ganar la elección. En contraste, en Othón P. Blanco o Cozumel, donde se puede perder, los números serán definitivos para las candidaturas. En todos los casos, sin embargo, no habrá candidatos que midan un dígito, por más apoyo político que tengan. Los que estén en esa circunstancia, o mejoran sus números, o abandonan la carrera de una vez.
Esa decisión que baja desde la cúspide del poder es una buena noticia para los gobernadores de MORENA, porque quiere decir que tendrán el manejo de la sucesión en varios puestos políticos de sus estados.
Para entender esto hay que saber cómo funciona MORENA. Lo primero es desmontar el mito de que el CEN del partido hace encuestas en todos lados. No es así. En una elección como la de 2027, MORENA hará encuestas para las 17 gubernaturas y en las ciudades importantes de los estados, o que tengan algún tema particular a resolver. Las demás encuestas las hacen los gobernadores. Y sobre esos datos opera MORENA.
Eso quiere decir que son las encuestas de Mara las que van a ordenar la sucesión en la mayoría de los municipios. Y esas encuestas (que la gobernadora realiza de manera periódica) muestran que hay municipios donde los actuales alcaldes parecen haber perdido la posibilidad de jugar en su propia sucesión.
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COZUMEL, EL PEOR ALUMNO
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El caso más resonante es el de Cozumel. La Opinión dijo, cuando asumió José Luis Chacón, que su reto era no convertir a la isla en el próximo Othón P. Blanco. Bueno, esa preocupación ya es una realidad; la isla es un caos político y administrativo para MORENA.
Mara deberá hacer un milagro para mantener a flote durante dos años y medio algo de ese gobierno que va derecho a colisionar contra la realidad. Chacón no tiene control administrativo y su gobierno es un desorden total.
En este momento, algunos recuerdan su paso por la Fundación de Parques y Museos de la isla, que le dio la candidatura a la presidencia municipal (eso, y algunos errores de cálculo político). Se suponía que Chacón había hecho un buen trabajo, pero la realidad es que de un superávit de 21 millones de pesos que recibió, dejó una deuda de más de 10 millones. Un desastre por donde se lo mire.
Si hace eso con el municipio (y lo hará, ya sea con deuda bancaria o a proveedores, al estilo Carlos Joaquín) Cozumel volverá a hundirse.
El impacto de eso en lo político y electoral va por dos vertientes. Una es que José Luis Chacón no será reelecto; ya nadie apuesta por él. La segunda es que MORENA y la 4T tienen una elección muy complicada por delante, en un municipio donde la oposición es muy fuerte. Es un foco rojo para el 2027, y que deberá resolver Mara sin que su alcalde tenga nada que decir.
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YENSUNNI Y MARY
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Las dos alcaldesas que vienen del morenismo puro, Yensunni Martínez, en Othón P. Blanco, y Mary Hernández, en Felipe Carrillo Puerto, enfrentan situaciones difíciles por circunstancias diversas.
Lo de Yensunni es ya conocido. La situación de su gobierno es muy endeble, y pone en duda el futuro de toda la 4T en el municipio. Aún así, parece que al menos ya empezó a entender que la principal damnificada por este caos será ella misma. A la alcaldesa le hicieron ver que vivirá un infierno si MORENA no gana la capital. Una oposición en el gobierno municipal haría un festival de denuncias sobre esa administración deficiente, y tendrá que enfrentar todo ella sola.
Pero más allá de lo que pueda o no enderezar, es evidente que no tendrá mano en su sucesión. La secretaria de Educación, Elda Xix, es una de las apuntadas para esa sucesión y es cercana a ese equipo. Pero no se será fácil imponer a nadie que tenga algo que ver con Yensunni. Esa sucesión será de Mara y sus números.
Algo similar le ocurre a Mary Hernández. En el entorno de la gobernadora creen que los datos de la elección de Felipe Carrillo Puerto en 2024 muestran que las cosas no estaban nada bien, como ellos veían en la campaña. Mary le ganó por sólo 10 puntos de ventaja a una candidata opositora de la que nadie se acordaba el nombre. Y en el gobierno están seguros que ganó por el apoyo que le dio Paoly Perera, a quien le obligaron que sumara a su campaña.
Hoy, las encuestas ponen a Paoly por encima de las candidatas de Mary, que parece que también se quedará sin el manejo de su sucesión.
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ATENEA
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Otro caso de sucesión descontrolada es el de Atenea Gómez Ricalde en Isla Mujeres. La neo morenista tiene un candidato (su síndico, José “Pepe” Aguilar) pero MORENA tiene otros planes.
Como ya se ha dicho, desde el poder estatal se mueven los nombres de Enrique “Quique” Baños, Fernando el “Chato” Bacelis o hasta el mismo ex alcalde Juan Carrillo. Y ahora surgió con fuerza el nombre del Secretario de Salud, Flavio Carlos Rosado, que comenzó una amplia campaña en redes.
La posibilidad de que Atenea pueda meter mano ahí es casi nula. Y es por su propia decisión. Cuando se sumó a MORENA para no tener que competir la reelección contra nadie, se metió en un partido gigantesco donde las órdenes vienen de otro lado. Y perdió el control que tenía sobre su entorno político, que era pequeño pero sólido. ¿Lo hizo para ser diputada federal en el 27? Hoy, está más lejos que nunca de esa opción.
De ser una refrescante brisa sobre la política local, Atenea pasó a ser una más del morenismo. Y para peor, ni siquiera de las que están bien vistas en el vértice del Poder. Lo único que le pidió a Mara un día es que la dejara manejar su sucesión; ahora no tendrá ni eso.
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LOS DEMÁS
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