Mara puede acordar con el FAM o MC en 2024, pero sin Laura, Marybel ni Palazuelos en la boleta

Mara puede acordar con el FAM o MC en 2024, pero sin Laura, Marybel ni Palazuelos en la boleta
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Varios meses atrás, allá por el inicio de la actual gestión estatal, esta misma columna planteó un escenario en el cual la gobernadora Mara Lezama debía ordenar a su oposición según sus propios intereses. Y lo hizo. El PAN, PRI y MC en el estado nunca tuvieron una agenda opositora. El PRD se movió más en el ámbito jurídico, pero sobre intereses muy particulares vinculados a Cancún. En síntesis, un año más que cómodo para Mara. 
Pero esa “pax marista” podría llegar a su fin por el proceso electoral. Las dóciles dirigencias estatales de la oposición serán rebasadas por las nacionales, que trabajan sobre un escenario más amplio, en el cual obligatoriamente necesitan votos y presencia.   
En el medio de esas dos posturas (la docilidad y la necesidad de crecer) aparece otra vez Mara y sus intereses. La gobernadora mira con atención el panorama electoral del 2024 y tiene algunas certezas. Una de ellas es que la 4T tiene en el estado una fuerza más que considerable para ganar. La otra es que aún así, la oposición tiene un margen de crecimiento muy amplio si lleva buenos candidatos. 
La mejor forma de operar sobre ese escenario, para que cualquier potencial explosión opositora sea controlada, es mediante un acuerdo con esos partidos. El tema es definir con cuál de los bloques conviene negociar: el Frente Amplio del PAN, PRD y PRI, o Movimiento Ciudadano. 
Cada uno de esos bloques tiene sus pro y sus contras. Pero lo que ya está claro son los límites. Mara, que es propensa a escribir a mano listas de todos los temas que le interesan, tiene anotado los caminos intransitables de cualquier acuerdo. Y son nombres propios: Laura Fernández, Marybel Villegas y Roberto Palazuelos. 

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EL ESCENARIO DESCONTROLADO  

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La danza de nombres de la oposición es, hoy, una preocupación real para la 4T. 
La posible candidatura de Roberto Palazuelos al Senado por MC es un riesgo. Lo mismo una candidatura de Hugo Sánchez en Cancún. Esa negociación se mantiene en el más alto nivel nacional del FAM (más allá, incluso, de las dirigencias formales) y la opción no está para nada descartada.  
En ese mismo escenario entra la candidatura al Senado de Laura Fernández, que hasta hoy es la posición más firme del PRD. Y, por supuesto, una eventual salida de Marybel Villegas de la 4T para competir por Cancún desde el Frente o MC. 
Ese escenario de complejidad se completaría con un dato no menor. El dirigente nacional del PRI, “Alito” Moreno, ha dicho que el acuerdo con Jorge Emilio ya se terminó, y esta vez el tricolor no se separará del Frente para poner candidatos propios y así favorecer el triunfo de MORENA, como hizo en 2021 y 2022. 
Hay que recordar que el PRI jugó un papel fundamental para dividir a la oposición en la elección de Cancún de 2021, que fue nada más y nada menos que la reelección de Mara y su virtual candidatura al gobierno del estado. Ese fue un acuerdo entre Alito y Jorge Emilio que, según el priísta, no volverá a suceder.  

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ACUERDOS Y CONTROL 

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La gobernadora tiene muy claro que hay un acuerdo nacional de la 4T con MC. Al Presidente López Obrador le gusta la idea de un Samuel García candidato presidencial y un MC que se consolide como segunda fuerza, con quien se podrían hacer acuerdos legislativos en un principio. Su dardos están dirigidos al FAM. 
Pero ese acuerdo no le cierra a Mara en lo local. Dejar crecer a MC no es el problema; pero sí lo es si implica dejar crecer a Palazuelos o eventualmente a Marybel. Aquí se dijo alguna vez: Mara puede consentir la idea de un MC como segunda fuerza estatal y con un espacio en el Senado, pero sin esos nombres propios en ninguna boleta. Esa es una condición innegociable.
Mara ya trabaja en eso, pero hasta hoy no parece haber en MC la voluntad de bajar a Palazuelos. Es casi la única carta electoral que tienen de cara al 2024 en el estado.  
Por el lado del Frente la situación es similar en algún sentido. Mara no va a negociar ningún acuerdo donde aparezca el nombre de Laura Fernández ni el de Marybel Villegas. Zanjada esa diferencia, se podría buscar la forma en que el FAM se convierta en segunda fuerza estatal y se quede con un senador.
Pero hay que ver los trazos finos de esa negociación. El Frente podría surgir como el elemento para frenar a Palazuelos, pero no hay mucho más para negociar. Difícilmente Mara quiera soltar distritos locales y mucho menos uno Federal. Pero como sea, puede ser una negociación favorable para ambas partes si hay una discusión realista. 
En ese acuerdo seguramente quedaría fuera Solidaridad. Se supone que en ese municipio se daría un enfrentamiento abierto entre el Frente y la 4T. Pero esta columna no ve allí un problema: hasta hoy, no se encuentra ninguna señal concreta de que no siga allí vigente el pacto con Carlos Joaquín. Más bien, las señales de ese acuerdo son más que claras. 
Dicho en otras palabras: hasta que no se demuestre lo contrario (como se demuestran las cosas en la política y en las elecciones; con hechos, no con palabras) Lili es “la candidata de todos” en Solidaridad. 

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LA OPCIÓN VERDE 

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La tercera opción de Mara es la que ya se ha mencionado aquí en las entregas de las últimas semanas: la posibilidad de que el Verde compita sólo en la elección del Senado, lo que implicaría una estrategia de aplastar a la oposición. 
Hay un ida y vuelta constante sobre ese tema, pero la última noticia es que un sector del Verde se mantiene firme en la idea de ir solos, y la candidatura sería para el titular de Bienestar, Pablo Bustamante. 
El objetivo, por supuesto, es que MORENA – PT vayan aliados y queden como primera fuerza con la fórmula Gino Segura – Anahí González (son los nombres que hoy más suenan) y el Verde en segundo lugar con Bustamante. 
El peligro para MORENA es que eso implicaría dividir recursos humanos y económicos y estructura entre las dos partes de la alianza, y es lo que aún no termina de convencer a Mara. 
Para que esto salga bien hay que repetir la elección de 2022. O sea, MORENA tiene que obtener alrededor de 30 puntos, y el Verde 22 como segunda fuerza. Para eso hace falta que todo se repita: desde la estructura operando compra de votos sin que nadie los moleste, hasta la alquimia electoral en las mesas para subir los votos que hagan falta donde hagan falta. No es una tarea fácil. 
Pero eso también implicaría que el FAM y MC no pasen de esos 22 puntos del Verde, algo que no es fácil de conseguir en una elección presidencial y mucho menos si hay buenos cuadros del otro lado. 
En ese sentido, pareciera que la única opción de que eso suceda es que Mara desactive a todos los candidatos opositores, como ya lo hizo en 2018, 2021 y 2022. ¿Puede hacerlo? Hay pocas cosas que una gobernadora  poderosa no puede hacer en política con los contactos adecuados y los recursos suficientes.  

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LO INTERNO 

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La gobernadora ha empezado a resolver lo interno. Este fin de semana concluyó la última encuesta en los municipios. Mara recibirá los números en los próximos días, pero es difícil que haya sorpresas; casi todos los alcaldes puntean en sus demarcaciones y serán candidatos a la reelección. La gobernadora les advirtió que también computará los “negativos”, pero lo cierto es que nadie está cerca de ellos. 
Como lo informó La Opinión esta semana, los problemas están en Lázaro Cárdenas (silgaría el PT y quedaría fuera Emir Bellos) en José María Morelos (iría de candidato Erick Borges por MORENA, pero Verde o PT podrían ganarle con candidatos propios) y en Bacalar, donde hay una incógnita: “Chepe” Contreras era uno de los preferidos de la gobernadora, y ahora cada vez que se habla de él hay un incómodo silencio. 
El otro ruido interno viene desde Cancún, donde la propia Mara deberá desarticular una a una las inconformidades del morenismo, si no quiere una sorpresa. Más allá de eso, lo interno se va acomodando. 
Ahora, Mara debe resolver el resto de la política, la que va más allá de sus aliados y de su propio espacio político, que también espera por sus decisiones para empezar a actuar.