¿Quiénes son los candidatos de Mara para Cancún?
Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Esta semana sucedió un hecho particular. El equipo de Rafael Marín dejó trascender que la gobernadora Mara Lezama puso sobre la mesa el nombre de la senadora Anahí González como candidata a la alcaldía de Cancún. Mara habría dicho, según esa versión, que aceptaría una postulación de Anahí en Cancún a cambio de un apoyo a Eugenio “Gino” Segura para la gubernatura.
Esa supuesta negociación no sería del todo novedosa: es parte del imaginario colectivo de la política hace varios meses. Pero lo verdaderamente novedoso es que lo habría propuesto Mara y no Rafa Marín, que sería el principal interesado en esa negociación.
En el mundo de la política se supone que esa posición de Anahí en Cancún cubriría, en parte, un retiro de Rafa como candidato a gobernador a favor de Gino. Pero en el rafismo lo niegan por completo: “Esa es una propuesta de Mara; no nuestra”, dicen. “Para nosotros la prioridad número 1 es la candidatura de Rafa en la gubernatura”. En síntesis, no aceptan la negociación y casi se desinteresan por el destino electoral de Anahí.
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LA AUSENCIA
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Del lado de la gobernadora niegan esa supuesta negociación. Dicen que Mara no ha propuesto ni propondrá algo así, porque una cosa no está necesariamente ligada con otra (Cancun y el Estado), y el escenario electoral del 2027 es demasiado complejo para dirimir las dos candidaturas más importantes con un acuerdo de palabra y de escritorio.
Sin embargo, el tema de fondo acá, el que permite o tolera todas esas versiones encontradas, es la morosidad del marismo (léase, la gobernadora) para definir a sus candidatos en Cancún. Anahí ya ha dicho en todos lados que quiere ser candidata, pero el marismo no se mueve. Y eso provoca confusiones.
Convengamos que no es una jugada política normal. Mara definió que Gino sea su candidato a la gubernatura hace un año, y lo hizo sin demasiadas sutilezas. ¿Por qué no define quien es su candidato en Cancún, un lugar que tiene una importancia estratégica absoluta?.
Se trata de un hecho extraño por varias cosas. La primera de ellas es la más básica: es muy difícil que Mara pueda imponer sólo por su decisión a su candidato a gobernador; eso le corresponde, finalmente, a la Presidenta, y depende de muchos factores que la gobernadora no maneja. Pero no es tan difícil que pueda incidir mucho en los municipios. Y sobre todo en Cancún, que es su tierra política natal y donde la 4T no tiene rivales a la vista.
Pero aún así, ante ese escenario positivo, Mara no tiene (o no ha dado a conocer, que es lo mismo) un nombre o una lista breve de nombres para Cancún. La lista que se baraja de sus posibles candidatos es tan amplia que en realidad es como si no existiera tal lista. Cuando hay tantos nombres, lo que se demuestra es que hay confusión o, en el mejor de los casos, cierta demora en operar las cosas. La primera sería una carencia política muy seria; la segunda, a esta altura, quizá un error político no menos serio.
Alguien podrá decir que falta mucho para la decisión y más para la elección, pero no es cierto, no al menos en términos políticos. La sucesión ya ha comenzado en todos los ámbitos. Tan es así, que todos los alcaldes y alcaldesas ya preparan a sus sucesoras; la mayoría, o todos ellos, prescindiendo de la opinión de Mara.
En el marismo relativizan la situación, y dicen que en realidad ya hay varios perfiles políticos que trabajan con la mira puesta en Cancún. Pero, aunque eso es cierto de alguna manera (el “trabajo” es fundamentalmente mediático y de redes sociales) el problema es que nadie tiene dirección ni una contundente señal política o pública, o ambas, a su favor.
Para que quede claro: nadie puede decir hoy “yo soy el candidato o la candidata de Mara en Cancún”, ni nadie lo puede decir por otro, como claramente sí se puede hacer con la gubernatura.
¿O esa será la idea? ¿Confirmar a Gino Segura como candidato a gobernador, y desde ahí armar la telaraña de políticos de arriba hacia abajo?.
Otra versión es que Mara no muestra sus candidatos simplemente porque ninguno mide dos dígitos en las encuestas. Si es así (y es lo más seguro) la situación es aún más riesgosa de lo que parece hasta aquí.
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ALGUNOS NOMBRES
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Aunque el marismo no lo haya hecho público, a simple vista hay ya algunos nombres que se mueven.
Erick Arcila es uno de esos adelantados. El diputado local es un claro protegido de Mara y hace méritos para ser su candidato. En ese mismo ámbito juega el presidente del Congreso, Jorge Sanén, uno de los hombres que merodea el primer círculo de poder de la gobernadora. Y nadie puede descartar, si se trata de confianzas, a la hermana de la gobernadora, la presidenta del DIF, Vero Lezama, a quien no alcanza la reforma anti nepotismo que MORENA va a aprobar para 2027.
Un poco más allá aparece el titular de la Secretaría de Bienestar, Pablo Bustamante. Este caso es especial. Después de un comienzo titubeante, que lo dejó un poco alejado de la gobernadora, el funcionario volvió a ganarse un lugar cerca del poder. El problema de Pablo Bustamante es que es Verde Ecologista, y una candidatura suya en Cancún implicaría darle a ese partido (hasta en las siglas, en los demás ya en gran parte es así) el principal municipio del estado.
Por supuesto que en la 4T han de tener una respuesta para eso: hacer que el funcionario se afilie a MORENA. Pero ¿se podrá hacer eso?. Los cerebros de la 4T local dicen que sí: para ellos nada ha cambiado y MORENA puede hacer lo que quiera, cuando y como quiera, y la gente va a votar a sus candidatos. Pablo Bustamante sería, entonces, otro caso más de los tantos que han habido.
Otros dudan de que en 2027 se pueda hacer (nuevamente) un traspaso de cuadros verdes a MORENA para ganar las elecciones con la casaca guinda. Es difícil decir cual de las dos versiones el la más real. Pero lo cierto es que el “morenismo puro”, el sector que es el principal crítico de esa situación, no ha tenido una constancia en sus reclamos, que normalmente se terminan cuando les dan algún espacio de poder.
Justamente ese morenismo puro prácticamente no tiene nombres para aportar a una lista de posibles candidatos. Si se quiere extender la lista más allá de los límites naturales del marismo se podría sumar a la diputada federal Mildred Ávila; o a Pablo Gutiérrez, Salvador Diego o Alejandro Luna, por ejemplo, que han estado o están en el municipio. Y algún otro par de nombres de priistas reciclados o verdes disfrazados. Pero ningún moreno de la primera hora, con la excepción, quizá, del diputado Ricardo Velazco, pero que forma parte del equipo de Rafa.
Y aquí viene la gran paradoja. En cualquier lista de candidatos a Cancún del marismo, Anahí González (ella sí, MORENA de la primera hora) aparecería en los últimos lugares, si es que aparece. Pero hoy, la inmovilidad o demora del marismo en mostrar su cartas, hacen que en la lista que hay, el único nombre que realmente está anotado es el de la senadora.
¿Otra paradoja? Si hay que apuntar otro nombre que ya está anotado es el de Marybel Villegas, que nunca estará en una lista de Mara.
¿Anahí y Marybel se adelantaron? ¿O en el marismo van muy lento?.
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ANA PATY
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Este análisis de la situación de Cancún debe terminar con el nombre más fuerte de todos hasta hoy: el de la alcaldesa Ana Paty Peralta. Aquí ya se ha explicado la situación de ella. La alcaldesa tiene el sueño de ser candidata a gobernadora, pero si eso no se da, quiere mantenerse tres años más en Cancún.
Pero ambos objetivos son difíciles de conseguir. En el primero, su contrincante es Gino Segura, el principal aspirante a la gubernatura. En el caso de Cancún, el problema tiene dos aristas: la legal y la política.
Legalmente, otro mandato de Ana Paty sería una re reelección, algo prohibido en la ley. La alcaldesa ya tiene un mandato cuando asumió como suplente de Mara (2021-2024) y ahora está al mando de su segundo periodo (2024-2027).
En un mundo normal, ese debería ser un escollo insalvable. Pero la realidad en que el Segundo Piso de la 4T nada es imposible. O sea, si hay un acuerdo político entre Mara Lezama, Jorge Emilio González Martinez y MORENA, con la venia de Claudia Sheinbaum, no hay ningún tribunal que le pueda impedir a Ana Paty ser candidata, simplemente porque toda la Justicia Electoral del país es un brazo más de la 4T.
El otro problema de Ana Paty, el político, podría ser más complejo. No parece haber en este momento en Mara ni en MORENA la intención de darle una nueva reelección. Los motivos son varios, pero uno de los más fuertes es que no está el ambiente político nacional para una jugada de ese tipo, que sería casi una afrenta a la política presidencial.
¿Podría cambiar esa situación? Si, seguramente. Si Anahí y Marybel se acomodan como las principales candidatas, lo más sensato para el marismo sería mantener a Ana Paty, que les saca a ambas (y a todos, en realidad) varios cuerpos de ventaja en todas las encuestas. Ya se dijo, en ese caso sólo habría que instruir al Teqroo, a Xalapa y a la Sala Superior del TEPJF, cómo deben justificar esa situación.
Al final de todo hay que decir la versión del marismo puro, que minimiza los nombres y los tiempos. Dicen que no importa quien se mueva ahora, pero llegado el momento, cuando la gobernadora decida un candidato, y todo el aparato y la estructura lo cobijen, las especulaciones van a desaparecer y todos apoyarán al elegido. Como siempre.
Es la vieja idea de que MORENA puede hacer lo que quiera, sobre en todo en estados como Quintana Roo, donde ni siquiera tienen oposición. Y, a decir verdad, hasta ahora esa teoría ha sido constatada una y otra vez por la realidad.
Quien dice que 2027 no sea simplemente la farsa del 2024.