Carlos Joaquín y Jorge Emilio ya son un problema para Mara

Carlos Joaquín y Jorge Emilio ya son un problema para Mara
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Algunos acuerdos políticos, necesarios en su momento, podrían comenzar a convertirse en un problema para la construcción de poder de Mara Lezama. Dos actores centrales de esos acuerdos, Carlos Joaquín y Jorge Emilio González Martínez, han dado, en estos días, las primeras señales de que si transitan el camino de la confrontación al poder, serán una carga para el Gobierno por venir. 
La primera señal es el acuerdo entre ambos personajes políticos para encumbrar a Yohanet Torres como la coordinadora del próximo Grupo Legislativo del Partido Verde en el Congreso. La idea, por supuesto, es que la ex titular de Sefiplan se convierta en la presidenta de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, la poderosa Jugocopo, en la siguiente Legislatura. 
Ese acuerdo tiene varios puntos polémicos. Uno, por supuesto, es que la ex funcionaria no tiene la calidad moral para estar ahí luego del desastre que generó en su paso por Sefiplan.
Pero más allá de eso, el principal punto polémico es político: su presencia en ese lugar estratégico sería una afrenta directa al poder de Mara Lezama. Yohanet es una persona totalmente ligada a Carlos Joaquín. Su presidencia en el Congreso solo puede ser leída como una forma de continuidad del actual gobernador. Así de simple y grave.   
En un sector del marismo lo han entendido de ese modo, y han tratado de acercarle a la gobernadora esa versión. No hay forma de que la figura de Yohanet le haga bien a su gestión, le han dicho. Hay quien arriesgó, incluso, que si esa postura del gobernador y Jorge Emilio se mantiene, es mejor darle la Jugocopo a Marybel Villegas el primer año de la Legislatura. 
Es cierto. Marybel es un problema por donde se lo mire; pero es un problema de MORENA y la 4T, y se resolverá puertas adentro. Yohanet, sin embargo, es un problema externo, y grave. Es una forma de decir (muy clara, por cierto) que Carlos Joaquín tendría un enorme poder durante el marismo, y eso no dejaría nunca consolidar la imagen de Mara como la que manda en el estado. 
En política, no hay peor noticia para un poder emergente que la permanencia del poder anterior. La última experiencia que el estado vivió en ese sentido fue caótica. En el sexenio de Roberto Borge, la imagen de Félix González Canto fue siempre un problema para el gobernador, que nunca pudo asentarse. 
Cuando se instala en la sociedad una visión de doble comando de poder, es muy difícil revertirla. 
Dicen que las relaciones de poder son como las relaciones sentimentales: los ex no deben estar merodeando. 

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EL SUEÑO DE SECTUR 

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En ese contexto, es inexplicable que en la 4T se analice siquiera la posibilidad de que Carlos Joaquín pudiera ser Secretario de Turismo de la Federación. Un presidente como Andrés Manuel López Obrador, que entiende el poder como lo entiende, no puede estar ajeno al daño que eso le causaría a Mara.
No por nada el ex presidente Enrique Peña Nieto está hace 4 años en Madrid sin hablar, y apenas su grupo político se movió en el Estado de México, la Federación le recordó todas las irregularidades que puede encontrar en su patrimonio si se decide a buscar. Ahí lo quiere tener AMLO, porque sabe que así se ejerce el poder. 
Aunque parezca rudo, así ha sido en la historia política mexicana, y es un valor entendido. Los “ex” deben irse y llamarse a silencio; es parte del pacto de poder para que las cosas funcionen bien, y los que se van puedan vivir tranquilos, sin la Justicia hurgando sus cosas. 
En ese contexto, pensar en Carlos Joaquín como Secretario de Estado, y nada más y nada menos que en Sectur, la dependencia que más impacto tiene en Quintana Roo, sería demoledor para la imagen de Mara gobernadora. 

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LA PESADILLA DE SECTUR 

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Pero el tema podría ser aún más grave. Alguien que conoce muy bien a Carlos Joaquín y a Mara Lezama, y que entiende la política en toda su dimensión, explicó el peor escenario con palabras que vale la pena repetir textualmente. Dijo:
“Parece que hay algo que nadie ha pensado, quizá ni la misma Mara. Ella está diciendo que Sectur se mudará finalmente a Chetumal, a la megaescultura. Si Carlos Joaquín salta al Gabinete Federal a la Sectur, y ambos temas se concretan, ella tendría a Carlos todo el tiempo en Chetumal en una suerte de presencia incómoda de cogobierno permanente”.  
En el marismo pareciera que aún no han analizado ese escenario devastador. Todos dan por sentado que la buena relación entre gobernador y la 4T, incluida Mara, haría que todo fluya con tranquilidad.
Pero no se trata de cómo se lleven Mara Lezama y Carlos Joaquín. Sino que se trata de que un Secretario de Estado despachando desde Chetumal, a unas pocas cuadras del Palacio de Gobierno, sería una constante aspiradora de poder y autoridad para la gobernadora. 
En cualquiera de los dos casos, sería un actor político central. Tendría un presupuesto de 65 mil millones de pesos (los recursos del Tren Maya se canalizan por allí) y decenas de personas a su cargo. Tendría una agenda diaria con funcionarios, políticos, empresarios y actores sociales de todo tipo, y un equipo de comunicación poderoso para difundirla. Prácticamente no cortaría contacto con nadie de los que hoy frecuenta. 
Acompañaría a la gobernadora en eventos y viajes, cócteles y reuniones, y su imagen competiría todos los días con la de Mara. O sea, le quitaría centralidad política a la gobernadora, lo cual horadaría fuertemente su imagen de poder. 
¿En serio nadie en el Gobierno Federal y en la 4T ha calculado el enorme daño que eso le haría a Mara?. 
El mejor escenario sería, entonces, que la 4T le dé a Carlos Joaquín una embajada o un consulado en donde pase, alejado del estado, los próximos dos años. Cualquier otro escenario de los ya descritos, sería un problema grave para la gobernadora electa.

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¿AFRENTAS O ACUERDOS? 

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Ahora, habría que explicarse a fondo porqué se ha llegado a este punto, cuando todo parecía fluir sin problemas. Jorge Emilio y Carlos Joaquín son dos hombres con muchos años en la política y que entienden el ejercicio del poder. Se supone, además, que son aliados de Mara. Por eso, ninguno de los dos es inocente de los efectos de lo que impulsan.
Los efectos de la movida de ambos para imponer a Yohanet en la Jugocopo, por ejemplo, son nocivos para Mara. ¿Por qué lo hacen, entonces? ¿Es un acuerdo sellado de antemano que no se puede romper? ¿O Jorge Emilio y Carlos Joaquín se sienten intocables, con un poder por encima de la propia Mara porque se acuerda directamente en Palacio Nacional? ¿O es que Mara lo sabe y está de acuerdo, porque considera que no es un tema grave?. 
Es difícil saber cual de las repuestas posibles lleva a la verdad. Aquí ya se ha dicho varias veces: el nejoaquinismo no fue lastre electoral para Mara por la fuerza incontenible del lopezobradorismo. Pero sí va a ser una gigantesco lastre político para el Gobierno de Mara si no lo frenan. 
Por otro lado, Jorge Emilio y el Verde Ecologista son grandes aliados, pero solo si se los contiene dentro de los límites donde deben estar. Más allá de esos límites, también son un grave peligro.
¿Esto significa que Mara debe enfrentarse con esos dos actores políticos?. No, de ninguna manera. El acuerdo con Jorge Emilio es muy profundo y ha sido beneficioso para ambos; no hay razón para romperlo. Con Carlos Joaquín no hay motivo para tener una mala relación. Pero cualquier cosa más allá de eso, sería un problema. E incluso, un problema grave o muy grave. 
Mara ha dado en los últimos días señales concretas de que viene a ejercer el poder sin miramientos, y que es la lideresa indiscutible de un proyecto político que quiere ser diferente. Si así es, ahí hay un par de temas que deberá resolver con mano firme. El ejercicio del poder no acepta distracciones, demoras ni dudas.