El solitario ocaso del neojoaquinismo

El solitario ocaso del neojoaquinismo
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

.

La campaña política ha tapado, con su dinámica, un proceso político fundamental en el estado, que es, como lo dice el título de esta columna, el solitario ocaso del neojoaquinismo. El trasfondo de esa frase es atribuible a un ex colaborador del gobernador Carlos Joaquín que analizaba en estos días, casi con nostalgia, en lo que se ha convertido aquél proyecto político que tantas expectativas causó hace seis años. 
En 2016, el neojoaquinismo (no confundir con el joaquinismo cozumeleño) fue un proyecto que soñó con ser un parteaguas en la historia política de Quintana Roo. Ahora, se prepara para ser, en el mejor de los casos, una expresión interna del Partido Verde o una parte del marismo. Nada ha quedado de aquel sueño. 
Sólo hay que ver lo que sucede en las campañas para entender de qué se trata. No hay ninguna candidatura ni proyecto político que represente al neojoaquinsimo. Nadie continuará su “legado”. No hay interacción alguna entre la campaña del PAN y PRD con el gobernador. En el PAN ya no confían en él, y con el PRD ni siquiera hay un contacto de cortesía. Los principales referentes de ambos partidos le dispensan al gobernador dos sentimientos: enojo o desilusión. 
Los escasos referentes del neojoaquinismo se insertan como pueden en la 4T. Yohanet Torres (una funcionaria impresentable, que dejará la deuda más alta en la historia de Quintana Roo) se mueve como un “activo electoral” del Verde Ecologista. El Jefe de Gabinete del Gobierno estatal, Juan Carlos Pereyra, se presenta a sí mismo como el vínculo entre lo que se va y lo que llegará; del neojoaquinismo al marismo. 
Eso es todo lo que hay. El neojoaquinsimo busca un espacio legislativo con Yohanet; lugares fundamentales en el Gobierno de Mara, y espera que el gobernador sea llamado después del 5 de junio a formar parte del Gobierno de Andrés Manuel Lopez Obrador. Fin de la historia. 
Más allá, la administración comienza a hacer agua por todos lados. La Opinión publicó esta semana una nota sobre los muy dudosos contratos que realiza la Secretaría de Obras Públicas. En el sur del estado, las quejas por caminos no realizados y por la deuda a proveedores crecen día con día. 
Y hay asuntos muy serios. Días atrás, una funcionaria de la Secretaría de Medio Ambiente (SEMA) denunció ante el titular de esa área, Efraín Villanueva, que funcionarios cercanos a él están pidiendo 5 millones de pesos para “agilizar” trámites ambientales. La denuncia la conoce el gobernador, pero no ha habido gestión alguna para averiguar qué está sucediendo.  
Así marcha el fin de sexenio. 

.

EL CAMINO 

.

En 2016 Carlos Joaquín logró el 45% de los votos, y por unos meses encabezó un proyecto político que parecía llegar a transformar el estado. Una de las guerras políticas que inició fue contra el ‘pasado”. Esa batalla incluyó decenas de ex funcionarios encarcelados y otros casi proscritos. Pero de eso ha quedado poco y nada. 
Ese PRI que derrotó Carlos Joaquín está vivo e incluso comparte proyectos con el neojoaquinismo. El felixismo y el borgismo están, en el peor de los casos, iguales que el neojoaquinismo: todos aspiran a ser una parte del marismo y poco más. 
Un dato revelador y paradójico: hoy, Carlos Joaquín comparte intereses políticos con Mauricio Góngora, su rival por la gubernatura en 2016. Ambos necesitan que el Verde Ecologista logre muchos votos, para sobrevivir o rehacerse políticamente. Las vueltas de la vida y de la política.
Pero sobre ese proyecto hay una duda fundamental. Actualmente, el líder verde ecologista, Jorge Emilio González Martínez, le dispensa al gobernador un trato de tal. Pero ¿qué pasará después del 5 de junio o el 25 de septiembre? ¿Qué papel real tendrá Carlos Joaquín en lo que viene?.
Si su idea es ser parte del Verde Ecologista, debe saber que va a un partido donde hay un solo jefe. En el Verde Ecologista manda Jorge Emilio y nadie más. Y ni hablar de MORENA, que es indescifrable para el estilo político del mandatario estatal, y donde no puede acercar lo único que pudiera darle un lugar, que son votos. 
Ahora, todo debe decirse: como proyecto político, el neojoaquinismo va a desaparecer. Pero el proyecto personal de Carlos Joaquín no lo hará. Al menos, eso dicen en su entorno. 

.

EL INCLUYENTE MARISMO 

.

Un dato interesante: los mismos funcionarios del Gobierno estatal mencionados líneas más arriba, serán parte del Gabinete de Mara, de acuerdo a lo que dicen desde el neojoaquinismo. 
William Conrado, de la SEOP; Efraín Villanueva, de SEMA; Juan Carlos Pereyra, y un largo etcétera que incluye hasta integrantes del deficiente equipo de comunicación de Carlos Joaquín, serían parte del Gobierno de Mara. 
¿Es cierto? Podría ser; muchos son visibles alrededor de la candidata de MORENA, y otros operan desde las sombras con asesorías externas. Y Mara no dice nada, ni si ni no, lo cual alimenta todas las versiones. Hasta ahora, lo que se ve no se juzga. 
Hay algunas señales que sorprenden. Por ejemplo, el “animador” de los eventos de campaña de Mara Lezama es el mismo que tenía Carlos Joaquín. ¿Era realmente necesario eso? Hay decisiones que rayan en el exhibicionismo. 
Por eso, en el neojoaquinismo dan por hecho que, de una otra u otra forma, en mayor o menor medida, Mara va garantizar la continuidad de una parte importante de sus colaboradores. Si es así, sería un enorme triunfo político del gobernador, que podría vender la idea de que Mara es su continuidad y de que él es, en realidad, uno de sus gestores políticos.
Difícilmente esa sea buena noticia para Mara. Pero el marismo es así: sus mensajes son muy ambiguos. Hoy, ese naciente proyecto político abarca incluso más allá de los límites naturales y antinaturales de la 4T. 
Aquí ya se dijo; vamos hacia una suerte de partido único donde todos caben. ¿Será así el Gobierno de Mara? Nadie lo sabe, aunque existe la esperanza de que después del 5 de junio las cosas cambien. Eso será, por supuesto, parte de otro análisis más adelante. 

.

EL OCASO 

.

Antes del inicio de la campaña, un grupo de consultores de MORENA hizo un profundo análisis estadístico sobre Quintana Roo. Se encontraron con algunas cosas que ya sabían: por ejemplo, que el lopezobradorismo es invencible. 
Pero también otros datos les llamaron la atención. Por ejemplo, se encontraron con que el gobernador Carlos Joaquín contaba con una aprobación cercana al 40%, nada desdeñable tomando en cuenta que debió enfrentar quizá la crisis económica y social más grande la historia. 
Pero cuando a los encuestados se le preguntaba qué recordarían de su Gobierno, nadie mencionó una sola obra o proyecto o idea. Nada. Allí, los consultores se dieron cuenta de que no habría rivales electorales; no competían contra nadie, porque el estado no tenía (no tiene) un contorno político definido. 
Quizá esa sea la más clara imagen del neojoaquinismo que se va. La Historia, así, con mayúsculas, le había reservado un lugar, pero lo cambió por un espacio en el Partido Verde y un jirón del marismo inminente.