MESA CHICA –  Juicio político a Freddy Marrufo, un «tatequieto» al felixismo y a la oposicion –  Hugo Martoccia

MESA CHICA  –  Juicio político a Freddy Marrufo, un «tatequieto» al felixismo y a la oposicion –  Hugo Martoccia

 

El ex alcalde de Cozumel, Freddy Marrufo, se ha convertido en el blanco perfecto del estado para dar un golpe político de magnitud. El oficialismo ha decidido mostrar su poder de acción al felixismo, al PRI en general, y a todos sus opositores. Es el inicio de una batalla electoral y política histórica, que tendrá fecha en 2018.

 

Freddy Marrufo no podrá librar las consecuencias del juicio político que el Congreso decidió en su contra. Los asuntos prácticos dicen que está todo dado para condenarlo. La Gran Comisión del Congreso, dominada por el oficialismo, deberá decidir la integración de una Comisión Instructora que evaluará el juicio político. No habrá ningún nombre en ese grupo que tenga piedad del ex alcalde.

 

Cuando la decisión de esa Comisión llegue al Pleno, el oficialismo tendrá los votos para condenar al ex alcalde de Cozumel. No son palabras sueltas; lo dijo un diputado del grupo oficial. «Vamos en serio; tenemos los votos y las razones para hacerlo, y lo vamos a hacer». Los diputados están dispuestos a hacerlo, y hasta ahora no hay una señal política en contra. Solo alguna inconsistencia técnica en la denuncia podría salvarlo.

 

Es posible que todo se haya desencadenado con el nombramiento de Freddy Marrufo como delegado de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano ( Sedatu) del Gobierno Federal. Pocas veces se había visto al gobernador Carlos Joaquín dejar de lado las formas políticas para decir con todas las letras que nadie lo había consultado sobre ese nombramiento, y que no estaba de acuerdo.

 

Fue, en los hechos, una provocación innecesaria. Freddy Marrufo es uno de los hombres más cercanos al senador Félix González Canto. Las relaciones del gobernador con el senador no son las mejores. Forman parte de dos grupos políticos que están en un momento de enfrentamiento histórico. Que desde el Gobierno Federal se haya impulsado a un hombre de ese grupo político, antagónico al poder estatal, fue una mala decisión.

 

Sin embargo, es posible que el destino de Freddy Marrufo estuviese sellado desde antes. Habían pasado pocas horas de su nombramiento como delegado federal, y la alcaldesa de Cozumel, Perla Tun, presentó una denuncia penal y un juicio político en su contra. La alcaldesa no preparó esas denuncias en un día. Acusa a su antecesor de la quiebra financiera del municipio, por un monto superior a los 400 millones de pesos.

 

Cozumel está quebrado, ese es un hecho. Es el único municipio del estado que debe más de lo que recauda en un año. Y Freddy Marrufo es el principal responsable. Ese es otro hecho. Pero en rigor, el cozumeleño no ha sido peor alcalde que otros muchos del estado y de la propia ínsula. Le tocó un tiempo distinto, y un contexto político que lo condena.

 

La realidad dice que la gestión de la indomable panista Perla Tun no ha dado hasta hoy resultados mucho mejores, y también que los alcaldes de partidos diferentes al PRI en otros municipios, los actuales (Cristina Torres en Solidaridad, y Luis Torres Yáñez, en Othon P. Blanco) o los anteriores, tampoco hicieron mucho para distinguirse del tricolor.

 

En el fondo, todo tiene que ver con una batalla política que va in crescendo. No hay duda de que una nueva actitud emana desde el vértice del poder estatal. Había una cierta morosidad de movimientos que ya no existe. El gobierno comienza a endurecer su mano.

 

La política es el arte de la negociación, y quizá el gobernador tenga en mente algún acuerdo de último minuto. Como sea, el solo hecho de llevar ese juicio político hasta las últimas consecuencias es toda una señal hacia los grupos adversarios de poder. Ya lo hizo en los Tribunales de Justicia y Electoral, en el Instituto Electoral, y en la Auditoría Superior del Estado.

 

La idea de Carlos Joaquín es llegar al tiempo electoral con todos los hilos del poder en la mano.