MORENA siente los primeros golpes, y la oposición ve una luz de esperanza para el 2027

MORENA siente los primeros golpes, y la oposición ve una luz de esperanza para el 2027
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Hasta ahora parece más una apreciación que una certeza que se refleje en números o datos concretos, pero lo innegable es que diversos hechos ocurridos en las últimas semanas en México dan cuenta de que MORENA ya no parece aquella “marca” invencible a la que nada podía hacerle daño. Y eso se ve en el ámbito nacional y, por supuesto, tiene su correlato en Quintana Roo. 
Crisis de seguridad con descubrimientos que han causado horror en la gente; los coletazos de las alianzas inconfesables; otros aliados que se rebelan; incapacidad de gestión, como en el abasto de medicamentos, que pasa por una crisis histórica, y una seguidilla de errores de todo tipo, han puesto a la 4T nacional, por primera vez en mucho tiempo, en el ojo del huracán político y mediático y con señales de salir derrotada de los debates que enfrenta.  
Sin embargo, hay que poner cada cosa en su lugar. Que MORENA pueda mostrar sus primeros flancos débiles, no significa que alguien los esté capitalizando. Los números de las encuestas en todo México muestran al partido guinda con alrededor del 50% de imagen positiva, tres veces por encima de cualquier otro partido.
Pero también hay que tener una referencia clara de dónde se asienta esa imagen positiva. En el ámbito nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum conserva altísimos niveles de aprobación. Pero esos números tienen mucho que ver con la base que otorga la figura casi mítica de AMLO para ese colectivo político, y con la épica de la soberanía contra el avance de Donald Trump que lleva adelante su gobierno. En otras áreas de la gestión o la imagen, las cosas no van igual de bien. 
Y apostar a la soberanía es muy bueno, pero tiene sus límites. Si la economía le hace caso a la OCDE y cae un 1.3% este año, y otro tanto o más el año siguiente, la gente va a empezar a olvidar la épica soberana y comenzará a acordarse de que no tiene tortillas o carne en la mesa. It’s the economy, stupid, diría James Carville, el brillante estratega de Bill Clinton en la campaña presidencial de 1992.  

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CRISIS DIVERSAS 

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Si algo traspasó la dura piel de MORENA en las últimas semanas es el caso del rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco. Las imágenes, de un horror dantesco, recorren el país y calan hondo en la confianza social hacia el Estado y el Gobierno, minimizados en este caso ante la fuerza del crimen organizado. 
MORENA y el Gobierno tardaron en entender y contener lo que estaba pasando. La Presidenta falló en los primeros días (ante el horror, con cierta lejanía, pidió esperar el resultado de las investigaciones, como si alguna vez eso hubiese resuelto algo en México) y ahora, ya en franca defensiva, dice que no habrá “construcción oscura de verdades históricas”, reconociendo, en el paralelismo de la frase, que este caso tiene todo para convertirse en el Ayotzinapa de su Gobierno. 
Pero no es el único error de los últimos tiempos. Mientras el país se espanta por la violencia, la 4T blinda a uno de los suyos, el ex futbolista y gobernador Cuauhtémoc Blanco, y no permite su desafuero como diputado para ser juzgado por tentativa de violación contra una familiar. 
Hasta un grupo de diputadas de MORENA se levantaron contra ese atropello, pero no hay vuelta atrás; la 4T es feminista cuando conviene, parece, con todo el riesgo que significa, hoy, agraviar esa causa y su gigantesco apoyo social.  
Tampoco es sólo un problema de hombres. Esta semana causó escándalo en el centro del país la descomunal campaña electoral con caravanas de salud de la polémica senadora Andrea Chávez, que quiere ser gobernadora de Chihuahua. La campaña de la senadora, según dio a conocer la prensa, la paga un empresario amigo de su compañero de bancada y protector político, Adan Augusto López. El descaro en el uso de recursos (y otros descaros más personales) llamó la atención de propios y extraños.  
Se suma a ese bloque de errores el caso de Biológicos y Reactivos de México (BIRMEX) un escándalo por sobreprecios en la compra de medicinas de, al menos, 13 mil millones de pesos, que pega en el corazón de la 4T; el desabasto de medicinas en hospitales ha sido uno de los grandes fracasos de la 4T desde 2018. Y no hay para cuando solucionarlo. 
Más allá de esos casos puntuales, hay también escándalos políticos varios, algunos inexplicables, como el frustrado intento de reforma a la Ley del ISSSTE, que muestra lo alejado de la realidad que está el equipo de Sheinbaum en algunos temas. Los maestros, aliados de la 4T, salieron a las calles a mostrarle al Gobierno el límite de lo que puede hacer. 
A ello hay que sumar otro estruendoso fracaso de Sheinbaum, como la reforma anti nepotismo (que es posiblemente inconstitucional, abarca muy pocos casos y ni siquiera se aplicó cuando ella quería) y los caos políticos y sociales que hay en estados como Sinaloa, Tabasco y Veracruz, por nombrar los más conflictivos. 
Todos esos casos han tenido, y tienen, impactos mediáticos sólidos, como no había pasado quizá nunca desde que la 4T gobierna. 

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QUINTANA ROO 

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En las últimas dos columnas en este mismo espacio se hizo referencia a algunos problemas propios o errores no forzados del Gobierno de Mara Lezama, y al evidente cambio de clima alrededor de su gestión. Hay ya una clara señal de que una guerra política y mediática contra Mara ha comenzado. Y no se trata de algo necesariamente atribuible a la gobernadora, sino a ese cambio de clima político en todo el país al que se hace referencia y que aquí impacta. 
Por ejemplo el caso de Othón P. Blanco. Mara decidió armar ahí una agenda propia de corte puramente municipal, que se encarga de limpieza y servicios públicos. Para que haya tomado esa decisión, antes le debe haber llegado una encuesta con datos demoledores sobre el futuro del partido si las cosas no cambian. OPB viene de dos administraciones desastrosas de la 4T, y evidentemente hay límites de paciencia social que están cerca o ya se rebasaron. 
El caso Tulum también preocupa. El empresariado local reconoció en las últimas horas que se venía haciendo un eficiente trabajo, pero el asesinato del titular de Seguridad Pública es un golpe grande que afectará en diversas dimensiones a la gestión municipal y la estatal. Se viene un largo proceso de recuperación de la confianza de los ciudadanos, de resultado incierto.  
Justamente esos dos municipios formaron parte de los focos rojos que quedaron después de la elección de 2024. En OPB la elección, en los hechos, se perdió; en Tulum se había pronosticado un triunfo por 34 puntos de ventaja y sólo hubo 10. 
Hay también otros sitios donde la paciencia social está al límite. En 2024, en Felipe Carrillo Puerto la elección se ganó por menos de 10 puntos, pero ante una rival del PRD que nadie conocía, literalmente. En Cozumel, el triunfo de José Luis Chacón transitó el mismo camino que el de Tulum: se esperaban 30 puntos de diferencia; fueron 7. 
La realidad es que las cosas en esos municipios no están bien, y particularmente Mara tiene una preocupación con el destino del gobierno de la isla, en donde Chacón viene demostrando lo que algunos esperaban de él, en el peor sentido: parece ser de la vieja guardia del priísmo depredador, que tiene escaso interés por el gobierno pero mucho interés por el poder y sus beneficios.   
Otro tanto va a suceder con Puerto Morelos, donde el caos de corrupción de la alcaldesa Blanca Merari va a estallar tarde o temprano. Y va a dejar demasiados heridos. Ambos temas requerirán más espacio otro día para entender su magnitud. 
Ese es el escenario general, pero no hay que equivocarse tampoco. Tanto en el país como en Quintana Roo, MORENA y su aliado Verde ya se han convertido en una maquinaria electoral capaz de ganar elecciones con o sin razón. Y las propias encuestas siguen demostrado que no hay una oposición clara que salga a disputarle el espacio político a la 4T. Hasta ahora, es sólo una señal de alerta y poco más. 
Lo que sin embargo sí parece quedar más o menos claro es que los años donde todo era posible, donde cualquier desmesura era soportada, están a punto de terminarse. En este medio se dijo muchas veces, sobre todo en referencia el morenismo quintanarroense, que la idea de que podían hacer lo que quisieran, porque nunca deberían rendirle cuentas a nadie, tarde o temprano se iba a acabar.
Ese momento quizá ha llegado.