El Verde va por dos senadurías con el Plan C, y un sector de MORENA empieza a crujir

El Verde va por dos senadurías con el Plan C, y un sector de MORENA empieza a crujir
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Hace algunas semanas, este mismo espacio dio a conocer la noticia de que el Partido Verde va a quedarse con una de las candidaturas al Senado de la 4T. Hasta ahí la noticia era lo suficientemente impactante para generar conflictos con un sector de las bases morenistas, que empieza a alejarse de la conducción del movimiento. Ahora, sin mover nada del primer acuerdo, el Verde dobla la apuesta y pretende competir con candidato propio al Senado, sin alianza con MORENA y PT, y quedarse así con la segunda posición general en los comicios de 2024, y, por lo tanto, con su segundo senador.
En síntesis, es de lo que trata el famoso Plan C. Dividir los partidos de la 4T en dos bloques, para quedarse con los dos senadores de la mayoría, con uno de sus bloques (MORENA-PT, en este caso) y el de la primera minoría con otro partido aliado, pero que compita sólo y quede en segundo lugar en la elección (el Verde). 
La versión empezó a circular a inicios de la semana pasada desde la Ciudad de México. ¿Es un acuerdo ya cerrado? No lo es aún; todo puede pasar en la previa de un proceso electoral. Pero sí marca que la ambición política del Verde no va detenerse. Hay, debe recordarse, un plan similar de la 4T con MC. Pero justamente una de las la ideas en este caso sería cerrarle el paso a Roberto Palazuelos con su candidatura al Senado. 
Entre las cuestiones a definir antes de cerrar el acuerdo, es que se basa en números de ayer. La suposición de que el Verde se puede quedar con el segundo lugar, parte de esa misma posición que consiguió en la elección a la gubernatura de 2022. 
En esa elección, valer recordar, MORENA quedó primero con 30% de los votos, y el Verde fue segunda fuerza con 22%. Los otros partidos estaban más de 10 puntos abajo. Si esos números fueran inamovibles, sería un plan perfecto.
Pero hay quienes dicen, incluso muy cerca de Mara Lezama, que esos son números difíciles de repetir para el Verde. En el Partido del Tucán dicen que con un adecuado reparto de estructuras y acuerdos claros, se puede volver a hacer.
Como se ve, un acuerdo así parte de una convicción de que MORENA y la 4T van a arrasar en el estado, y que hay suficiente espacio para dividir sus propios votos. Y evidentemente ni siquiera contempla una candidatura de Palazuelos por Movimiento Ciudadano. Eso se resolvería en otros espacios no públicos de la política. Al Frente Amplio por México (PAN, PRD, PRI) no lo toma ni en cuenta. 
En la 4T dicen que no es soberbia, sino números irrefutables. 
¿Los nombres para esta aventura? Los ya mencionados en este mismo espacio semanas atrás: el titular de Bienestar, Pablo Bustamante; el diputado local Renán Sánchez, y el secretario de Organización del CEN del Verde, Francisco “Paco” Elizondo. 
El titular de Sefiplan, Eugenio “Gino” Segura, que es cercano a los dos primeros y a la gobernadora, apuesta por una senaduría, pero por MORENA. Todo es parte de un mismo proyecto.

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LA “REBELIÓN” MORENISTA 

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Otro problema será ver cómo afecta esto al morenismo. El avance del Verde en el estado es un problema cada vez mayor para un sector del partido guinda que muestra credenciales de fundadores. 
Pero del otro lado les responden que en este caso no tienen mucho para alegar, si se trata de que el Verde vaya sólo y pelee su propia batalla. Algo así como decirles: “vayan y gánenles”. 
Por supuesto, eso no es real. Es el relato mediático de esa jugada política, que dirá que el Verde toma esa decisión por iniciativa propia, y porque considera que puede competir sólo. La realidad es que esa decisión, si finalmente se toma, será en una mesa donde manda Andrés Manuel López Obrador, y se pacta con dos o tres personas más. Y si la decisión viene de ahí, no va ser fácil torcerla. 
Pero el tema es que esos problemas se replican en varios municipios y en otras posiciones federales. 
En ese contexto, en las últimas semanas varios actores de los llamados fundadores empezaron a pedir mas atención y espacio. Días atrás, Marybel Villegas se mostró con algunos de ellos. La senadora quiere discutirle Cancún a Ana Paty Peralta, y la señal que mandan tiene que ver con que no van a tolerar que la actual alcaldesa se reelija.
En el marismo reviran esa posición, y dicen que Ana Paty gana todas las encuestas, y no hay forma de quitarla de allí. 
Aún no han valorado, o aún no ha sido público, qué análisis hacen de la posible candidatura del ex futbolista Hugo Sánchez en Cancún por el FAM, que dio a conocer La Opinión el miércoles pasado, y que podría cambiar todos los planes. Sólo trascendió que Mara tomó nota del tema. 
La rebelión en Tulum también es real. Jorge Portilla ya tiene en sus manos ofertas del FAM y MC, y se guarda la carta de competir sólo por el PT, si logra las alianzas necesarias. MORENA lo invita a participar de la encuesta, pero sabe que allí no hay chance de ganar porque está todo decidido. 
Portilla se ha mostrado últimamente con Ileana y Romy Dzul, y por atrás de esa alianza aparece el ex alcalde Victor Mas Tah. El tema es hasta donde será posible una alianza así.  
En el marismo dicen que son actores políticos relevantes, pero están convencidos que esa alianza contiene demasiados intereses cruzados, y por ello es débil y no va a sostenerse. Además, aseguran, Tulum es un lugar donde no hay mucho que imaginar: los votos se cuentan con liderazgos sociales, y Diego Castañón tendría mejor armada esa estructura. 
Y así los problemas siguen en Bacalar, Puerto Morelos, Cozumel (que parece territorio perdido) y otros sitios donde no sólo sectores de MORENA, sino también el PT, quedarán lastimados con la decisión de candidaturas.  
¿Que tan grande es ese sector de MORENA? 
Alguien que está cerca del armado electoral del marismo lo explica así: “Son referentes importantes, y gente de valor. Y algunos también tiene fuerza electoral. Pero la mayoría de ellos no tienen estructura ni mueven votos reales. Y esto es de ganar elecciones”. 

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LOS NÚMEROS DEL FACTOR AMLO 

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Todo el plan que narra esta columna se basa en los votos de la 4T, que en un abrumadora mayoría le pertenecen a AMLO. Y ese es justamente el punto central del riesgo potencial de la 4T. 
Hasta ahora, no hay señales reales de que la 4T pudiera perder la Presidencia de la República, pero la idea de ganar la mayoría calificada en el Congreso de la República, parece estar muy lejos de la realidad, a pesar de la idea de Claudia Sheimbaum de sumar a quien quiera al proyecto. 
Tampoco se ve que Mara pueda perder la elección. Pero ahí hay un problema extra: para la gobernadora, ganar 8 municipios, 15 distritos locales, 4 federales, 2 senadurías y la Presidencia, es apenas salir empatada; es lo que ya tiene. 
Y no tiene para donde sumar más gente. El Acuerdo que Claudia lleva adelante para que sumen a su proyecto gente de otros partidos o la sociedad civil, aquí ya sucedió en 2022. Y muchos de los que se sumaron quedaron lastimados porque no consiguieron lo que fueron a buscar. 
Volvamos a AMLO y sus números. Para ver la trascendencia del Presidente en el voto local, vale recordar la Revocación de Mandato de abril de 2022. Ese día, 272 mil personas salieron a votar a favor de AMLO. Por supuesto que había una estructura para mover esos votos, pero esa estructura moviliza sobre la base de un liderazgo social inigualable.
Apenas dos meses después, Mara fue elegida con 310 mil votos. Apenas 38 mil más, en un contexto en donde la oposición estaba fracturada, dividida, y sin candidaturas sólidas. O sea, son los votos de AMLO los que se mueven de acá para allá. Eso no demerita a ninguno de sus candidatos; es simplemente un hecho político electoral irrefutable. 
Esa es la realidad de los números. ¿Cuánto más de eso va a movilizar MORENA en el 24? ¿Y cuántos de los alrededor de 250 mil votantes nuevos (con respecto a 2022) que salgan a votar ese día, lo harán por la 4T, a la que quizá nunca votaron?.
AMLO en 2018 movilizó 400 mil votos a su favor. Pero en esa misma elección, en municipios, solo 286 mil votaron por MORENA, y el número se elevó a 340 mil con PT y Verde (que no iba aliado).  
Sobre un universo esperado de votantes de 750 mil a 800 mil en 2024 ¿Son números suficientes para hacer complejos juegos electorales? En la 4T parecen estar seguros que sí.